En el mundo existen 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, pero sólo el 3% es dulce y menos de la mitad de esta proporción es potable. En estos momentos existen 1.600 millones de personas que no tienen acceso al agua potable ni a los servicios de saneamiento básicos, mientras que todos los manantiales han sido privatizados. Con estas carencias, se prevé que, en los próximos años, el agua será el principal motivo de las guerras que se produzcan en el planeta.
Hace 4.500 millones de años, los pueblos de Medio Oriente se enfrentaron en la llamada "Guerra del agua" por conquistar y controlar el "oro azul" que contenía los ríos Tigris y Éufrates. Han pasado los años y esa zona sigue siendo motivo de conflicto por la misma razón. En nuestros días, durante la invasión estadounidense de Iraq, el escritor norteamericano Norman Mailer afirmó que "la Administración de George Bush no fue sólo a Iraq por su petróleo sino por el Éufrates y el Tigris, dos ríos caudalosos en una de las zonas mas áridas del planeta".
Hay cuatro clases de pobres: los que no tienen que comer ni cuidados sanitarios imprescindibles, los que no tienen acceso a la educación más elemental, los que no saben que son pobres y finalmente los que ni saben que son personas. Hay millones de seres que han aceptado su inhumana situación con un fatalismo espantoso, que obedecen y se arrastran y padecen porque no tienen fuerza ni para rebelarse y exigir lo que por naturaleza les corresponde.
En Ã?frica hay 23 países que necesitan ayuda urgente. Siete en Asia, cinco en América y uno en Europa. Según el último informe Cosechas y Escaseces de la FAO, 36 países necesitan ayuda urgente para paliar los efectos del hambre. Si no se toman medidas, más de 800 millones de personas se verán afectadas.
Los disturbios civiles, las plagas o el mal tiempo son algunas de las causas de esta situación. Otras, como el SIDA, contribuyen a agravarla. En Eritrea, la sequía dura ya tres años; Sudán está devastada por la guerra; Mauritania se encuentra en situación crítica debido a la plaga de langostas. Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, India y Tailandia sufrirán las consecuencias del tsunami que inundó buena parte de sus tierras.
Un millón de personas murieron en Irlanda a causa de la enfermedad que en 1840 afectó al cultivo de patata, la base alimenticia de aquel país. Las consecuencias se habrían evitado de favorecer un cultivo variado. En Irlanda la producción se salvó gracias a una tipo de patata de Perú que era inmune a esa epidemia.
La población mundial depende cada vez más de unas pocas especies de mamíferos y aves en su alimentación. El trigo, el arroz, el maíz y la patata proporcionan la mitad del aporte energético. Esta presión repercute en los procesos del ecosistema. Desde el intercambio de nutrientes entre los seres vivo y el suelo; la polinización, en la que participan animales e insectos además del viento; o la función de los bosques al contener la erosión y como hábitat para gran número de especies.
En septiembre de 2000, 189 jefes de Estado y de Gobierno firmaron la declaración del milenio en Nueva York, pretendían derrumbar los muros de desigualdad existentes entre países ricos y pobres generando un mundo más justo para todos. Los ocho objetivos propuestos en la declaración simbolizan los requisitos mínimos que todo ser humano debería tener para poder llevar una vida digna.
Durante la cumbre, gobiernos, representantes de la sociedad civil y organizaciones internacionales definieron una agenda común para reducir a la mitad la pobreza extrema y el hambre: conseguir que la enseñanza primaria sea universal y garantizar la igualdad entre los sexos; reducir la mortalidad de menores de 5 años y la mortalidad materna en dos terceras partes y en tres cuartas partes respectivamente; detener la propagación del SIDA, el paludismo y otras enfermedades; y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. Los objetivos venían con fecha de caducidad: el año 2015. Quedan menos de diez años. ¿Lo lograremos?
Cada año se producen más de 20 millones de toneladas de residuos a causa del tráfico marítimo en Europa; una cantidad suficiente para llenar 10.000 piscinas olímpicas. "Si la flota de la UE, que pasa por ser una de las más limpias, presenta este grado de deficiencias, podemos imaginar el lamentable estado de la flota mercante mundial", comenta Xavier Pastor, director de la organización Oceana para la defensa de los mares y océanos.
Unos 3.000 vertidos ilegales de hidrocarburos se producen en aguas europeas cada año, pero se calcula que son 90.000 el número total de vertidos ilegales que superan las 20 toneladas. Esto supone un vertido cada 6 minutos, y un área afectada equivalente a la extensión de Gran Bretaña.
Para asegurar la escolarización de todos los niños en el plazo que marcan los Objetivos del Milenio (ODM) se necesita una inversión anual de 5.400 millones de dólares más que en la actualidad, según el último informe realizado por la "Campaña Global para la Educación". La plataforma está compuesta por más de 180 países que explican que el importe adicional equivale al gasto militar mundial que se realiza en tan sólo dos días.
Los gobiernos de todo el mundo adquirieron en el año 2000 el compromiso de conseguir la educación primaria universal para el año 2015. Sin embargo, el objetivo aún está lejos hoy. Más de 870 millones de personas en el mundo no saben leer ni escribir y más de 120 millones no van a la escuela. De ellos, la peor parte se la llevan las mujeres. Nacer chica, pobre, hija de una madre sin estudios y en una zona rural eleva las probabilidades para ser analfabeta.
En los últimos 50 años el ser humano ha modificado el medio ambiente más que en ningún otro período de la historia. El resultado es que el 60% de los ecosistemas del planeta están siendo degradados o se utilizan de forma no sostenible.
Estas son algunas de las conclusiones de la "Evaluación de los Ecosistemas del Milenio", uno de los estudios más exhaustivos sobre el estado del planeta auspiciado por la ONU y elaborado durante cuatro años por 1.300 expertos. Es otro de los estudios que apunta a uno de los motivos del deterioro de la Tierra: el consumo insostenible. Las fuertes demandas de alimentos, agua, madera o combustibles en los países del Norte acarrean consigo un consumo excesivo que pone en peligro el futuro del planeta.
El Gobierno de Brasil "pide tiempo" para proteger la selva amazónica, pero este tiempo ya no existe. No se le puede pedir a los pulmones de un organismo vivo que esperen un tiempo para funcionar limpiamente. La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, ha reunido a los corresponsales extranjeros para defender su plan de preservación ante las generalizadas críticas porque la región del Amazonas ha perdido 26.000 kilómetros cuadrados de bosque, la mayor cifra desde 1995.
Silva sostuvo que, en los últimos dos años, el Gobierno ha creado nueve grandes zonas de protección, pero afirmó que todavía es pronto para juzgar la acción del gobierno. La ministra dijo que las cifras de destrucción "no son aceptables" y que por ahora "no hay nada que celebrar". Por supuesto, faltaría más ante el desastre imparable y que ya nunca podrá recuperarse pues las tierras destinadas a pastos de forrajes no podrán convertirse en bosques vitales para el planeta Tierra.
Esto no mejora. Según datos de la Comisión Económica para América Latina, el 40% de la población latinoamericana vive en zonas rurales; una población cada día más pobre. El 61% de esa población vive por debajo de la línea de pobreza y forma parte de esa enorme cantidad de 900 millones de campesinos pobres del mundo. Los agricultores no son pobres porque sí, por mala suerte, por mal de ojo, mal tiempo, ni siquiera por no disponer de tecnología más avanzada en el cultivo. En el caso de América Latina, por ejemplo, los campesinos no son pobres porque la tierra sea seca o estéril; América Latina produce alimentos para alimentar tres veces a su población actual, sin embargo, docenas de millones de agricultores latinoamericanos viven en la pobreza y uno de cada 5 niños latinoamericanos pasa hambre y sufre desnutrición crónica.
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