Febrero de 1979. En Morumbí, Corintains y Guarany los dos equipos de más garra, decidían el campeonato paulista. Se iniciaba la campaña salarial de los metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo e Diadema. La pauta de las reivindicaciones incluía 34.1% mas del índice oficial, como reposición de las perdidas salariales. Viendo la multitud en el estadio, Lula tuvo una idea: convocar una asamblea sindical capaz de llenar un campo de fútbol.
13 de marzo de 1979: 80 mil metalúrgicos en paro ocupaban el estadio de Villa Euclides, en Sao Bernardo do Campo. Sin micrófono, Lula pronunció su discurso repetido por los que lo oían, como ondas sucesivas de un lago golpeado por una piedra. Dos días después, cuando 170 mil trabajadores ya estaban en paro, la huelga fue considerada ilegal. En la madrugada del 23 de marzo, en Brasilia, el ministro de trabajo, Murilo Macedo, habla con el gobernador paulista Pablo Maluf. Poco después, tropas de la policía militar arremetieron contra el sindicato.
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