El flautista mágico (comentarios)

 

Muchos y muchos años atrás, al otro lado del mar, había un país diferente; tenía un sol como ninguno otro. A ese sol le gustaba al música... y le gustaba tanto, que si el pueblo allá abajo, no tocase música, para pedir que el sol se despertara, éste continuaba dormido. No salía de su sueño y el día no amanecía.

Todo mundo sabía de esto. Y por eso muy tempranito, antes de tomar el café, los despertadores del sol subían a lo alto de la colina en procesión y, desde arriba, mirando al horizonte, tocaban sus instrumentos. Eran violines, guitarras, violas, cavaquiños, flautas, panderos, cuicas, berimbaus y acordeones. Aquella música iba hasta los escondrijos del sol, después del mar; él se despertaba y sonreía feliz, pensando que todos gustaban de él... y muy despacito, mostraba su rostro rojo y sonriente en la superficie de las olas, allá lejos, en el horizonte.

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