Intervención educativa sobre infecciones de transmisión sexual en adolescentes

Título original: Estrategia de Intervención educativa dirigida a modificar conocimientos sobre Infecciones de Transmisión Sexual en las adolescentes del consultorio “Los Cocalitos”. Febrero-Octubre 2009

República Bolivariana de Venezuela. Misión Médica Cubana. Consultorio Médico Popular “Los Cocalitos“. Estado Anzoátegui, Municipio Guanta.

Introducción

En muchos países del mundo las Infecciones de Transmisión Sexual amenazan con desaparecer a millones de personas en un corto período de tiempo de no tomarse las medidas necesarias por las entidades encargadas. Observándose en las dos últimas décadas un aumento del número de pacientes infectados, tanto en los países industrializados como en vías de desarrollo, estimándose que en el mundo aproximadamente 685 mil personas se infectan con una de estas enfermedades cada día y que cada año ocurren alrededor de 250 millones de casos nuevos de estas enfermedades. (1, 2)

El incremento observado va aparejado a diferentes factores que han contribuido a su ascenso, entre los que se destacan cambios en el comportamiento sexual y social debido a la urbanización, industrialización y facilidades de viajes, los cambios en la mentalidad referente a la virginidad, la tendencia actual a una mayor precocidad y promiscuidad sexual aparejado a una menarquia cada vez más temprana y a los patrones de machismo imperantes. (3,4)

El término enfermedades no se considera apropiado para señalar las infecciones sexuales asintomáticas en la mujer, en consecuencia, entre otros factores, el término Enfermedades de Transmisión Sexual se ha sustituido por Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) también conocidas como enfermedades venéreas-, son aquellas enfermedades infecciosas que se transmiten de persona a persona por las relaciones sexuales vaginales u anales desprotegidas y se deben a microorganismos que viven en los líquidos corporales, tales como la sangre, el semen y exudados vaginales, sin embargo, algunos como el herpes y las verrugas genitales se transmiten mediante contacto con la piel infectada. Algunas también son transmitidas de madre a hijo(a) antes o durante el nacimiento y a través de donaciones de sangre inseguras. (4,5)

Aunque casi todas tienen tratamiento, algunas de ellas, como las producidas por virus, nunca curan de manera definitiva, sino que el agente causal permanece en estado latente, sin manifestarse, dentro del organismo al que ha infectado, reapareciendo cíclicamente. Este tipo de relación entre el organismo y el agente infeccioso facilita la transmisión de éste, es decir, su infectividad. (5.6)

Actualmente se acepta la existencia de una estrecha relación entre las distintas Infecciones de Transmisión Sexual y el SIDA, de modo que dichas enfermedades constituyen una vía de ingreso para el VIH, cuanto más conocimientos se tenga sobre estas infecciones y cuanto más oportuno y eficaz sea su control, mayor será la posibilidad de cortar la cadena de transmisión, en estos momentos existen 30 tipos de ITS, de las que 26 atacan principalmente a las mujeres y 4 a ambos sexos. (7.8)

Algunas de las ITS son las causas de las infecciones cervicovaginales que se presentan con una incidencia de 7 – 20% de las mujeres, por año. Su significado e importancia clínica tienen que ver con implicaciones de orden social como riesgo de contagio al compañero sexual y, en el caso de la embarazada, riesgos para el feto y el recién nacido, por lo que constituyen un problema de salud pública a nivel mundial, en las últimas décadas, el número de personas infectadas tiende a incrementarse en especial en los países en vías de desarrollo y grupos sociales de riesgo. (9).

Para mejorar la salud sexual y reproductiva de las mujeres ha sido una de las prioridades identificadas en las conferencias globales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluyendo la Conferencia internacional de Población y Desarrollo (CIPD, Cairo 1994) y la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (CMM, Beijing 1995). En 1994 y cinco años después de la CIPD celebrada en El Cairo, se reconoce que los(as) adolescentes tienen el mismo derecho que sus mayores a la salud sexual y reproductiva. Actualmente, los(as) adolescentes corren el riesgo de embarazos no deseados y de contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS), además de la explotación sexual y el rechazo de sus padres y la comunidad. Se debe tener en cuenta que los adolescentes son un grupo de alto riesgo para padecer de alguna de estas infecciones, según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada 20 de ellos se contagia cada año mundialmente. (9,10, 11)

La adolescencia es un concepto relativamente moderno, fue definida como una fase específica en el ciclo de la vida humana a partir de la segunda mitad del siglo pasado, estando ligado este hecho a los cambios políticos, económicos, culturales, al desarrollo industrial y educacional, al papel que comienza a jugar la mujer y al enfoque de género, en correspondencia con la significación que este grupo poblacional tiene para el proceso económico – social. La causa de la palabra “adolecer” señala un incremento acelerado que separa la niñez de la juventud. (10,11)

Según la OMS la adolescencia transcurre entre los 10 y los 19 años y se define este período como una etapa en que el individuo progresa desde la aparición de los caracteres sexuales secundarios hasta la madurez sexual. Aquí se realiza una transición del estado de total dependencia social y económica a un estado de relativa independencia. (12)

Es de vital importancia que cerca del 50% de la población mundial es menor de 20 años, y los(as) adolescentes y jóvenes son los más propensos a tener problemas en salud sexual y reproductiva. Más de 15 millones de adolescentes entre 15 y 19 años de edad dan a luz cada año. Uno de cada 20 adolescentes contrae una ITS, y las tasas más altas de incidencia se registran entre jóvenes d 15 a 24 años. Cada año, el 10% de los abortos (5 millones) se llevan a cabo en mujeres de 15 a 19 años. Además, las niñas y mujeres jóvenes son especialmente vulnerables a la violación, el abuso sexual y la explotación sexual. (12)

Como tendencia general, el período de duración de la adolescencia se está prolongando, se alcanza la madurez biológica a una edad más temprana, mientras que la independencia social y económica aparece más tarde. Por tanto esta etapa no está marcada solo por los cambios puberales, sino por un lento proceso de aprendizaje y de asunción de nuevas posiciones tanto psicológicas como sociales. (13)

Los adolescentes tienen como características propias la falta de control de los impulsos, la ambivalencia emocional, lo cambios emotivos y de conducta, con una maduración sexual cada vez más temprana, los lleva a la búsqueda de relaciones íntimas como inicio de su vida sexual activa. Es el tiempo de la búsqueda de las altas aspiraciones, cuando se inicia la pubertad y ocurre la transformación del niño en adulto. Durante esta etapa el joven debe decidir su futuro, llegará también al primer encuentro con el sexo opuesto, ahora visto con una dimensión diferente. (14,15), Aparecen esta etapa dentro de las inquietudes, deseos y actitudes sexuales tan importantes para los seres humanos. En muchas oportunidades la primera experiencia sexual, es desprotegida, y ocurre antes de que el adolescente adquiera información acerca de las Infecciones de Transmisión Sexual y su mayor temor de los adolescentes es terminar con un embarazo no deseado, cuando el verdadero riesgo existe en las enfermedades de transmisión sexual (16,17) Estas características los condicionan a mantener comportamientos arriesgados y los exponen a ser víctimas comunes de estas afecciones, lo que se agrava por la falta de conocimientos reales acerca de las mismas. (18,19)

La adolescencia y juventud son el futuro de la humanidad, entonces, su participación e integración plenas en la sociedad exige que sean capaces de llevar su vida sexual y reproductiva en forma responsable y bien informada, mediante la educación y los servicios que satisfagan sus necesidades de desarrollo, pero hasta la fecha, en los programas actuales y en la sociedad en general, se han pasado por alto en gran medida las necesidades y los derechos de los(as) adolescentes en este campo. (20)

La educación sexual para jóvenes tiene que ser impartida donde está, en su ambiente, entre ellos(as), con ellos(as), en un rol interactivo con los educadores. (21, 22,23)

La familia y en especial los padres constituyen el principal sistema de apoyo para el adolescente. Esta dimensión no debe ser olvidada a pesar de los conflictos intergeneracionales y de la necesidad del adolescente de separarse y diferenciarse de la familia. El adolescente necesita de la cercanía y disponibilidad afectiva de los padres. (24)

En Venezuela habitualmente a los adolescentes se les informa de lo que implica padecer una ITS, pero la educación sanitaria se realiza de manera diferente según los profesionales de la salud y se recoge también de manera distinta según el tipo de paciente, de ahí la necesidad de un programa para mejorar la educación sanitaria en atención primaria para aumentar su grado de conocimientos, planes sencillos, que estamos obligados a realizar en los centros de salud para lo cual hace falta voluntad por parte de los profesionales y motivación por parte de los pacientes.(25,26)

A partir de 1984 se inició en Venezuela oficialmente la atención del VIH/SIDA por parte del Ministerio de Sanidad. Uno de los intereses básicos de este programa ha sido la vigilancia epidemiológica.

A pesar del elevado subregistro nacional que confrontan las estadísticas oficiales, sabemos que la tendencia del patrón de transmisión homosexual observado en los 80 se ha ido sustituyendo en los 90 por el aumento de la transmisión heterosexual y con ello el incremento de mujeres portadoras del VIH/SIDA. Además, la relación hombre/mujer que en 1986 era de 18:1, disminuyó a menos de la mitad para 1994. En algunos estados del país, como Nueva Esparta, encontramos una relación hombre/mujer menor al promedio nacional. La edad promedio de la mujer portadora del VIH/SIDA en Venezuela es de 30 años. Sin embargo, 3,03% son mujeres en edades comprendidas entre 15 -19 años, mientras que en su población masculina, la proporción en el mismo grupo etario es el 1,71%. En cuanto a la ocupación de las mujeres portadoras del VIH/SIDA, las amas de casa pueden sobrepasar el 50% de los casos en algunas entidades del país. (27, 28)

El crecimiento de la epidemia por VIH/SIDA entre las mujeres venezolanas, en un país con 85% de pobreza, 15% de desempleo, 30% de subempleo, alto porcentaje de madres solteras y embarazo precoz, en un contexto social donde la sexualidad y la práctica del sexo son temas consagrados al hombre, los estudios sobre VIH/SIDA y mujer son escasos.

En el Estado Anzoátegui, este dato estadístico no es reportado con exactitud por no existir medios estadísticos por parte del Ministerios de Salud, aunque es importante expresar que la morbilidad por este indicador los años 2008 – 2009 osciló entre el 7% y el 15%, por lo que aportaron cifras altas infecciones vaginales. (29)

Es muy difícil obtener datos exactos de la incidencia de estas infecciones, siempre va a existir un sub-registro de personas afectadas, motivados por factores socioeconómicos y políticos como: La falta de una estadística confiable en asuntos de salud, en la mayoría de los países del mundo, la escasa accesibilidad a los servicios de salud de la población excluida a nivel mundial, la existencia de infecciones sintomáticas y de otras que por su naturaleza viral “desaparecen” espontáneamente y el temor que existe a padecer una Infección de Transmisión Sexual, por la ignorancia y tabúes al respecto, lo que dificulta la búsqueda de ayuda profesional. (30)

Durante el año 2008 se estiman que 21.8 millones de personas de todo el mundo padecieron de una Infección de Transmisión Sexual, de los cuales 12 millones eran adolescentes, siendo 4.3 millones menores de 15 años.

Problema Práctico

Debidos a los criterios de las adolescentes de nuestro círculo nos pudimos percatar del escaso conocimiento y creencias o ideas erróneas que los envuelve sobre estas infecciones. Por lo que es importante que se desarrollen estrategias de intervenciones orientadas a modificar los cocimientos sobres las ITS en las adolescentes al inicio de su vida sexual activas, para evitar, no sólos los embarazos tempranos sino evitar las infecciones de transmisión sexual.

Motivados por esta situación, nos permite la siguiente interrogante:

¿Será la carencia de conocimientos de las adolescentes sobre formas de contagio, manifestaciones clínicas y prevención de las infecciones de transmisión sexual una causa de su elevada prevalencia?

Problema Científico.

En el consultorio popular Los Cocalitos no se cuenta con una estrategia intervencionista, estructurada a partir de las principales necesidades de aprendizaje de las adolescentes acerca de las ITS sobre la base de un estudio científicamente fundamentado, que permita incrementar el nivel de conocimientos de este grupo de edades sobre dicho tema.

Notas:

* Especialista en 1er grado en MGI, Máster en atención integral a la mujer. Profesor Instructor.
** Máster en ciencias de Enfermería. Profesor Instructor
*** Máster en ciencias de Enfermería. Profesor Instructor

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