Las constantes crisis de la cafeticultura nacional y mundial, han vuelto prácticamente incosteable esta actividad para el sector de campesinos minifundistas, que por operar con una lógica de subsistencia, aun mantienen sus unidades productivas, pero ante el nuevo marco jurídico que ofrecen las reformas al artículo 27 constitucional es posible que en el mediano plazo, muchos de los pequeños productores vendan o renten su parcela al empresario o al dueño del capital usurario.
En esta perspectiva se pueden plantear dos ideas a manera de hipótesis: la primera consiste en que, de agudizarse la crisis, la economía campesina va a tender a desaparecer gradualmente (migración hacia centros urbanos); la segunda es su reorganización bajo forma de asociación entre campesinos (empresas sociales*) o entre empresarios y campesinos (agroasociaciones), donde las condiciones ecológicas, técnicas y socioeconómicas garanticen su viabilidad [1].
En esta Navidad cuida el medio ambiente: No compres musgo, heno o corteza de cualquier tipo de árboles.
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