Estos episodios surgen normalmente tras la,s denominadas por Chistina y
Stanislav Grof en La tormentosa búsqueda del ser, crisis de emergencia espiritual,
tomando la palabra crisis evidentemente como cambio o transformación. Es una
complicación del proceso evolutivo que conduce a un modo de vida más pleno y
maduro. Las enseñanzas místicas de todas las épocas han girado alrededor de la idea de
que la búsqueda de metas y valores materiales no expresa en modo alguno la
potencialidad plena de los seres humanos, aunque desde mi punto de vista, el éxito en
ese y otros campos de la vida social sí pueden ser un indicativo de una mejor
adecuación al medio si nos encontramos en la sociedad occidental consumista. El
potencial humano es infinito e incluye la excelencia en todos los ámbitos de la vida,
desde los socialmente aceptados y entendidos, compartidos por todos, hasta los que
sobrepasan los límites de la realidad conocida. Existen muchos niveles de realidad, no
sólo el material o físico, pero ese es uno de ellos y no debemos menospreciarlo ni
minimizarlo. Constituye una parte del todo y nuestra compasión por el débil social, no
debe en ningún caso hacernos odiar al exitoso. No es la única meta es una parte de todo
lo demás, y la autorrealización plena implica el todo.
Cada uno de estos estados de emergencia espiritual provocan que una parte olvidada
del funcionamiento cerebral se active, una producido el aprendizaje. Comienza a
utilizarse más el lóbulo frontal derecho que es donde se encuentra el “dispositivo” del
individuo hacia el aprendizaje, dejamos de reutilizar el hipotálamo con viejas
estructuras mentales (somos menos vulnerables a las necesidades básicas de las que
habla Maslow) y comenzamos a aprender. Comenzamos así a dejar atrás viejos patrones
y creencias, valores antiguos, para renacer ante una nueva percepción de la vida menos
limitada. Pasamos del modo supervivencia al modo aprendizaje. La raza humana
expresamos el 1.5 por ciento de nuestro adn, y el 98% restante es lo que llamamos el
ADN basura. Nuestro ADN es como una biblioteca de secuencias potenciales que
nuestras células utilizan para la expresión proteínica. Estudios diversos posibilitan
alternativas a la doble hélice de Watson y Crack. El modelo de la Doble Hélice
propuesto por Watson y Crick está basado en estudios del ADN en disolución
(hidratado). La denominada forma B ó ADN-B tiene un mayor interés biológico ya que
es la que presenta el ADN en interacción con las proteínas nucleares. Además de la
forma B, existen otras estructuras posibles que puede presentar el ADN. Algunas de
estas alternativas son las siguientes:
- ADN-B: ADN en disolución, 92% de humedad relativa, se encuentra en
soluciones con baja fuerza iónica se corresponde con el modelo de la Doble
Hélice. - ADN-A: ADN con 75% de humedad, requiere Na, K o Cs como contraiones,
presenta 11 pares de bases por giro completo y 23 Å de diámetro. Es interesante
por presentar una estructura parecida a la de los híbridos ADN-ARN y a las
regiones de autoapareamiento ARN-ARN. - ADN-C: ADN con 66% de humedad, se obtiene en presencia de iones Li,
muestra 9+1/3 pares de bases por giro completo y 19 Å de diámetro. - ADN-Z: doble hélice sinistrosa (enrollamiento a izquierdas), 12 , pares de bases
por giro completo. Requiere una concentración de cationes superior a la del
ADN-B, y teniendo en cuenta que las proteínas que interaccionan con el ADN
tienen gran cantidad de residuos básicos sería posible que algunas convirtieran
segmentos de ADN-B en ADN-Z. Las posiciones N7 y C8 de la Guanina son
más accesibles. - ADN triple hélice o ADN-H: "In vitro" es posible obtener tramos de triple
hélice intercalando oligonucleótidos cortos constituidos solamente por
pirimidinas (timinas y citosinas) en el surco mayor de una doble hélice. Este
oligonucleótido se une a pares de bases A-T y G-C mediante enlaces de
hidrógeno tipo Hoogsteen que se establecen entre la T o la C del oligonucleótido
y los pares A-T y G-C de la doble hélice. No se sabe la función biológica del
ADN-H aunque se ha detectado en cromosomas eucarióticos. - ADN cuadruplexo: "In vitro" se han obtenido cuartetos de Guanina (ADN
cuadruplexo) unidas mediante enlaces tipo Hoogsteen, empleando
polinucleótidos que solamente contienen Guanina (G). Los extremos de los
cromosomas eucarióticos (telómeros) tienen una estructura especial con un
extremo 3′ OH de cadena sencilla (monocatenario) en el que se repite muchas
veces en tandem una secuencia rica en Guaninas. Se piensa que el ADN
cuadruplexo telomérico serviría para proteger los extremos cromosómicos de la
degradación enzimática.
Por estas muestras podemos considerar la existencia de ADN con más hélices conectadas provinientes del ADN que no se utiliza. No existe nada en el organismo
humano que no sea utilizado, por lo que se interpreta que si está ahí es por algo. Muchas
teorías aseguran que la utilización de, en principio, partes del cerebro que no utilizamos
porque tradicionalmente se han usado para una función determinada, podrían ampliar
nuestras funciones básicas Por esto, capacidades que no conocemos y que no sabemos
que existen pueden aparecer en nuevas generaciones por exigencias de la evolución. La
sobresaturación actual de información precisa de la integración de millones de datos que
colapsarían el sistema de no existir una modificación funcional. Muchas de las
emergencias espirituales pueden ser experimentadas de manera abrupta por falta de
conciencia de lo que ocurre o porque comienzan a activarse más hélices del ADN.
Las emergencias espirituales pueden definirse como fases críticas y difíciles de
experiencia que impulsan al individuo a reconstruirse siguiendo un patrón interno y
cada vez menos subjetivo o generalizable de comportamiento, emoción y pensamiento
que involucra el Amor cada vez más cercano al verdadero y una conciencia cada vez
más expandida, más holográfica y a merced del sujeto.
La luz proporcionada por la psicología profunda y las herencias espirituales
antiguas proporcionan las bases para una nueva comprensión de algunos de los estados
psicóticos para los que no se pueden encontrar ninguna causa biológica. Los desafíos de
la psiquiatría moderna, presentados por estas escuelas de conocimiento nos muestran las
raíces de la idea de la emergencia espiritual.
El ideograma chino de crisis representa perfectamente la idea de emergencia espiritual. Está compuesto de dos signos básicos o de dos raíces: uno de ellos significa “peligro” y el otro “oportunidad”. Así, aunque atravesar un estado de crisis suele ser
difícil y producir temor también conlleva un potencial enormemente evolutivo y
curativo. Si se comprenden adecuadamente y se tratan como etapas difíciles en un
proceso de desarrollo natural, las emergencias espirituales pueden producir la curación
espontánea de desórdenes emocionales y psicosomáticos diversos, cambios positivos en
la personalidad, soluciones importantes a problemas de la vida, y una evolución hacia lo
que algunos llaman “la conciencia superior”. Stanislav y Christina Grof, también
establecen unos detonadores de las crisis espirituales. En algunos casos, es posible
identificar la situación que parece haber provocado la emergencia espiritual. Puede ser
un factor principalmente físico, como una enfermedad, un accidente o una operación.
En otras ocasiones, un esfuerzo físico agotador o una prolongada falta de sueño puede
ser el detonador inmediato. En las mujeres, puede ser el parto, un parto malogrado o un
aborto; también se ha comprobado que el comienzo del proceso coincidió con una
experiencia sexual excepcionalmente intensa.
Ocasionalmente, el inicio de una emergencia espiritual puede ser el resultado de
una fuerte experiencia emocional. Puede tratarse de la pérdida de un ser querido, el fin
de una relación amorosa o un divorcio. Igualmente situaciones consideradas como
fracaso, como el ser despedido de un trabajo o la pérdida de una propiedad pueden
preceder el desencadenamiento de una crisis evolutiva. En personas predispuestas, la“última gota” puede ser una experiencia con drogas psicodélicas o una sesión de
psicoterapia existencial.
Sin embargo, uno de los catalizadores más importantes de la emergencia
espiritual parece ser la implicación profunda de algunos métodos de meditación y de las
prácticas espirituales. Repetidamente nos encontramos con personas cuyas experiencias
extraordinarias ocurrieron durante la práctica del Zen, la meditación budista Vipassana,
del Kundalini yoga, de ejercicios sufíes, de la oración cristiana y la contemplación
monástica. A medida que las diversas disciplinas espirituales orientales y occidentales
ganan popularidad a ritmo acelerado, cada vez más personas experimentan crisis
transpersonales; ésta es una razón más para que la comprensión y el tratamiento
adecuado a las emergencias espirituales sea un asunto de importancia creciente.
El espectro existencial de las emergencias espirituales es extremadamente rico:
abarca emociones intensas, visiones y otros cambios de percepción, procesos no
habituales de pensamiento, junto con síntomas diversos que incluyen desde temblores
hasta sentimientos de ahogo. El contenido de estas experiencias parece circunscribirse a
tres categorías principales: el primer grupo abarca experiencias relacionadas
estrechamente con la historia de la vida del individuo, y es conocido como la categoría
biográfica. La segunda categoría está relacionada con el trauma del nacimiento
biológico y otorga a este grupo el nombre de perinatal. La tercera categoría está más allá
de los límites de la experiencia humana ordinaria y se relaciona muy de cerca con el
inconsciente colectivo jungiano; se les llama experiencias transpersonales porque
implican imágenes y motivos que parecen tener su fuente al margen de la historia
personal del sujeto en cuestión.
Los aspectos biográficos de las emergencias espirituales implican revivir y sanar
acontecimientos traumáticos de la vida del sujeto que se trate y el afloramiento de
recuerdos y vivencias importantes de la infancia pueden jugar a veces un papel
importante en las crisis de transformación.
El siguiente nivel de experiencias en las emergencias espirituales es el perinatal
(del griego peri, que significa alrededor o cerca de y del latín natalis, que significa
concerniente al nacimiento). Este aspecto de emergencia espiritual se centra en los
temas de morir y renacer y se desarrolla según un modelo que comporta una estrecha
relación con el nacimiento biológico. Revivir el recuerdo del nacimiento desemboca con
frecuencia en la preocupación por la muerte y en imágenes relacionadas con ésta, que
reflejan al mismo tiempo que el nacimiento es un acontecimiento difícil y amenazante
para la vida, y que en sí mismo supone la muerte del periodo prenatal de la existencia
para renacer al mundo postnatal. Las personas que reviven el trauma del nacimiento
sienten que sus vidas están siendo biológicamente amenazadas. Los miedos de volverse
loco, de perder el control, e incluso de muerte inminente, pueden hacerse tan intensos en
ese estado que se asemejan a los estados psicóticos.
Estos episodios tienen frecuentemente reminiscencias espirituales que se viven
como intensas aperturas místicas y una nueva conexión con lo divino. En muchas
ocasiones se mezclan con motivos psicológicos del inconsciente colectivo, que Jung
describió como arquetipos y que mencionamos ya en el apartado anterior.
Por último el contenido de las experiencias transpersonales, afirman los autores,
tienen un claro componente espiritual. La palabra transpersonal se refiere al hecho de
que trascender las fronteras ordinarias de la personalidad e incluyen muchas
experiencias que se han llamado espirituales, místicas, religiosas, ocultas o mágicas.
Los autores engloban todas las experiencias restantes en este tercer nivel
transpersonal aunque, desde mi punto de vista existe un cuarto y un quinto nivel de
trascendencia, que engloba los anteriores y que se multiplican hasta el infinito por la
infinidad del ser. Desde mi percepción, existen tantos niveles de realidad que es difícil
hacer un esquema de todos ellos, porque sería siempre reduccionista y no conseguiría
abarcar la totalidad en el presente contínuo. Las aportaciones de los distintos autores me
llevan a hacia la totalidad del ser integrado. El mapeo es necesario en camino de
crecimiento personal ya que proporciona conocimiento, conciencia y seguridad en las
fases de crecimiento, el por qué existen y el cómo seguir avanzando, que es lo más
importante, y la meta en el camino dependen de las expectativas del sujeto. Por tanto,
me dirigen hacia la holografía de la existencia.
De esta manera, todo el desglose
conlleva conciencia y es necesario conocer para trascender y también para decidir. El
reconocimiento de las partes de la psique, desde cualquier perspectiva, implica conocer
la respuesta conductual, emocional y mental y existen tantas teorías exactamente porque
existen millones de seres humanos y no existe solo un camino, sino existen tantos como
seres sintientes y la idea de holografía que más adelante detallaré puede ayudarnos a
conocer los distintos caminos de crecimiento.
Las manifestaciones de las crisis evolutivas son eminentemente individuales, y
ninguna emergencia espiritual es igual a otra. Dentro de la psique humana individual no
existen fronteras definidas; todo su contenido forma un espacio continuo indivisible.
Además, el inconsciente freudiano personal no está separado claramente del
inconsciente jungiano. Por ello, no cabe esperar que las diversas clases de emergencia
espiritual puedan ser claramente diagnosticadas y encasilladas y distinguirse fácilmente
unas de otras.
Roberto Assagioli, también analiza las crisis que se producen en el despertar
espiritual, o por el despertar espiritual. Él menciona el alma que trasciende al
inconsciente personal. Así explica que cuando se produce el inicio entre la personalidad
y el alma aparecen oleadas de luz, de alegría y de energía que frecuentemente producen
una admirable liberación. Pero también afirma que el despertar no siempre se desarrolla
de forma tan sencilla y armónica, sino que puede a su vez ser causa de complicaciones,
trastornos y desequilibrios. Esto sucede, afirma el autor, en el caso de aquellas personas,
cuya mente no es suficientemente firme, o cuyas emociones son exuberantes e
incontrolables, o bien poseen un sistema nervioso excesivamente sensible y delicado, o
incluso cuando el flujo de energía espiritual es tan súbito y violento que resulta
traumático.
Como hemos dicho, el despertar espiritual armónico suscita pensamientos de
gozo y produce iluminación, resulta parecer un estado de “gracia” y el sujeto se
convierte en una persona alegre y desbordando simpatía, nos sonríe a nosotros y al
mundo entero, deseosa de hacer el bien, de proporcionar placer, de ser útil y de poder
compartir con los demás las nuevas riquezas espirituales. Este estado de gozo puede
durar más o menos tiempo y es necesario para sobrellevar el resurgimiento posterior de
la personalidad ordinaria recordando el pensar de Aurobindo. Pero este reflujo puede
provocar reacciones violentas y serios trastornos ya que las tendencias inferiores se
despiertan reafirmadas con más fuerza. Si en ese momento, o antes podemos tomar
conciencia de la situación y ampliarla hasta obtener o tocar la antigua experiencia de
placer e iluminación, resulta más fácil sobrellevar. Las terapias regresivas o hipnosis
pueden ayudar enormemente a la persona en esta situación.
Es por este motivo por el que establezco dos ejes en el proceso de crecimiento,
haciendo referencia a la cruz que representa el self de Jung y será la conciencia de los
dos ejes y el mantenimiento en el punto central de la intersección, el equilibrio y
correspondería con Tiferet del árbol de la vida Cabalista. A partir de ahí hará que seguir
creciendo o subiendo por la escalera de Jacob o escalera de Jacob multidimensional
equiparado al árbol de la vida Cabalista.
Clases de emergencias espirituales.
Se pueden diferenciar varios tipos de emergencia espiritual.
- La crisis chamánica:
Está relacionada con aspectos muy básicos y primordiales de la psique humana.
La carrera de muchos chamanes comienza en diversas culturas con un episodio
espectacular y visionario involuntario, que los antropólogos denominan enfermedad
chamánica. Cuando estos episodios se completan con éxito, pueden ser profundamente
curativos. Como consecuencia de de esta crisis espiritual, con frecuencia aumenta
espectacularmente, no sólo la salud emocional del futuro chamán sino también su salud
física.
Se han visto casos en los que americanos, europeos, australianos y asiáticos
actuales han experimentado episodios que tenían gran similitud con las crisis
chamánicas. Además de experiencias de muerte y renacimiento, estos estados contienen
también experiencias de conexión con animales plantas y las fuerzas de la naturaleza.
Pueden estar tocando experiencias del inconsciente colectivo. - El despertar de Kundalini:
La kundalini activada se eleva a través de los canales de sutiles de la espina y
provoca kriyas. Incluyen sensaciones de calor, con sacudidas del cuerpo y pueden
aflorar olas de emociones intensas. Es necesario un ascenso controlado de kundalini
para que sea armónico, Se han observado signos inconfundibles de este proceso en
miles de occidentales. El psiquiatra Lee Sannella recopiló cerca de mil de estos casos. - Experiencias de Conciencia de Unidad. (Experiencias cumbre):
Se presentan aquí, la disolución de las fronteras personales y se tiene la
sensación de convertirse en uno con los demás. Parece que trascienden las categorías
habituales de tiempo y espacio, y se puede alcanzar un sentimiento de plenitud y de
eternidad. Maslow, que estudió estas experiencias en diversas personas las denominó
experiencias cumbre. Al escribir sobre ellas, expresó su severa crítica hacia la
psiquiatría occidental por su tendencia a confundir dichos estados con enfermedad
mental. Si no se interfieren en ellos ni se desanima a las personas que los experimentan,
conducen típicamente a un mejor funcionamiento en el mundo y a la “autorrealización”,
la capacidad de expresar plenamente el propio potencial. - Renovación psicológica mediante el retorno al centro:
Este tipo de crisis transpersonales han sido descritas por el psiquiatra y analista
jungiano John Weirr Perry, que las llamó “proceso de renovación”. Este proceso le hace
moverse a uno moverse hacia lo que la psicología jungiana llama “individuación”, la
expresión más plena del potencial más profundo de uno mismo. El resultado positivo de
estos episodios y sus ricas conexiones con símbolos arquetípicos de la historia antigua,
hace que sea muy improbable que el proceso de renovación sea un producto caótico o
una disfunción del cerebro.
Sin embargo, desde mi perspectiva, es necesario ser muy cauteloso con este
proceso para evitar caer en el papel de salvador del mundo, o nuevo mesías o perder la
visión conciente de que se trata únicamente de una forma de crecimiento y que los
símbolos muchas veces son mejor interpretados en función de las emociones que nos
hacen sentir y que no tienen tanta relevancia. Los procesos de crecimiento son solo eso.
Es bueno discernir entre locura y crecimiento espiritual y saber que siempre que
estamos atravesando una fase de crecimiento, saldremos renovados si ponemos
conciencia y eliminamos autoimportancia (tanto en positivo como en negativo). He
percibido que se tiende a la exaltación de estas experiencia para seguir reforzando el
ego, y de forma contraproducente se produce de forma automática un estancamiento en
el aprendizaje, bien porque creemos que hemos llegado a la meta, bien porque produce
una especie de “adicción” a las crisis transpersonales que hacen que nos sintamos
especiales y sin embargo, continúan repitiendo experiencias que ya no son necesarias.
Las experiencias transpersonales deberían constituir una muerte para renacer diferente
en distintos aspectos. No siempre lo curan todo y la psique humana tiende a
identificarse para darse valor. La autoimportancia es uno de los enemigos del
crecimiento, y la importancia a la autoimportancia también, pero si ocurre eso, tampoco
tiene importancia. - Experiencias de vidas pasadas.
Entre los episodios transpersonales más espectaculares y pintorescos que
suceden en los estados no ordinarios de conciencia, se encuentran las experiencias de
escenas que tienen lugar en otros períodos históricos y en otros países. Normalmente
están asociados con intensas emociones y sensaciones físicas y suelen describir con
todo detalle a las personas, así como las circunstancias y el escenario histórico en que se
desarrollan dichas escenas. Su aspecto más extraordinario es el sentimiento de
autoconvicción de recordar y revivir algo que ya se ha vivido previamente. - La Noche Oscura del Alma.
…sombra de muerte y gemidos de muerte y dolores de infierno siente el alma
muy a lo vivo, que consiste [en] sentirse sin Dios…y todo se siente aquí, y más
que le parece que ya es para siempre…viéndose puesta en los males
contrarios…miserias de imperfecciones, sequedad y vacíos…y desamparo del
espíritu en tiniebla. San Juan de la Cruz,
La Noche oscura.
Aunque existen muchas excepciones, la mayoría de las personas han de ahondar
en las áreas oscuras y pasar por ellas antes de alcanzar un estado de paz y libertad. Para
los que emprenden este camino, las sensaciones positivas a veces parecen más
significativas y excelsas cuando se contrastan con las experiencias difíciles por las que
han pasado previamente.
Para quien está inmerso en una experiencia espiritual, más o menos
espectacularmente, la tarea de pasar el día, de funcionar del modo acostumbrado, puede
convertirse en un reto. En ocasiones las crisis inundan a quienes la padecen con unas
experiencias internas tan preñadas de emoción, fuerza visual y poder energético, que
tienen dificultades a la hora de separar el intenso mundo interno de los sucesos del
mundo externo. También pueden sentirse frustrados al descubrir sus dificultades para
mantener la atención. O bien sucede que los rápidos y frecuentes cambios en su estado
mental les produzcan pánico. Incapaces de funcionar del modo acostumbrado, pueden
sentirse impotentes, ineficaces y culpables. Entre los componentes problemáticos y
alarmantes con los que se enfrentan normalmente aquellos individuos inmersos en una
emergencia espiritual están las sensaciones de miedo, una sensación de soledad, creer
que se están volviendo locos y preocupación por la muerte.
- Afrontar el miedo.
El elemento del miedo es una pieza natural en el mosaico del cambio. Siempre
hay alguna forma de miedo acompañando una emergencia espiritual. Se vienen abajo
los sistema de creencia habituales y uno se ve desbordado emocionalmente. En
ocasiones el individuo en crisis puede afrontar distintos miedos con relativa facilidad, y
en otras, los miedos parecen crecer hasta llegar a un pánico incontrolable. El miedo a lo
desconocido puede aumentar considerablemente en durante una emergencia espiritual.
Se ven inmersos constantemente en ámbitos internos desconocidos, nuevas
introspecciones y posibilidades ignotas. Otro de los miedos habituales es el de perder el
control. Enfrentados al temor de perder el control, la mente y el ego se tornan muy
ingeniosos en sus esfuerzos por mantenerlo. - Sensaciones de soledad.
Mirabai, un poeta hindú del siglo XV, escribió:
Mis ojos están llenos de lágrimas.
¿Qué debo hacer? ¿A dónde ir?
¿Quién puede aliviar mis penas?
Mi cuerpo ha sido mordido
Por la serpiente de la ausencia,
Y mi vida está menguando
A cada latido de mi corazón.
La soledad es otro componente intrínseco de la emergencia espiritual.
Alguno de los sentimientos de aislamiento interno tienen relación con el hecho
de que la gente inmersa en una experiencia transpersonal tiene que experimentar estados
desacostumbrados de conciencia que nunca han oído hablar antes y que son distintos de
las experiencias cotidianas de sus amigos y familia. Mientras esto sucede, uno puede
verse acompañado de una sensación de separación de uno mismo, de los demás y del
mundo que le circunda. Para quienes se encuentran en ese estado, incluso el calor
familiar humano y la confianza están fuera de su alcance.
- Experimentar la locura.
En una emergencia espiritual, la mente lógica se ve superada y el intenso y
rico mundo de la intuición, la inspiración y la imaginación toma el mando. La razón se
vuelve restrictiva y la introspección auténtica a uno más allá del intelecto. Cuando esto
sucede el pensamiento lineal a veces es imposible y la persona se siente mentalmente
agitada, mientras la mente consciente se ve bombardeada con material del inconsciente
desbloqueado.Puede ser un trance amenazador en el desarrollo espiritual. Sin embargo,
si un individuo está realmente inmerso en el proceso de despertar es algo provisional y
puede ser una fase muy importante de transformación. - Afrontando la muerte simbólica.
La confrontación con el tema de la muerte es una parte esencial del
proceso de transformación y un componente integral de la mayoría de las emergencias
espirituales. En muchas tradiciones, el morir antes de morir es esencial para el progreso
espiritual. Entender el hecho de la muerte como parte de la vida se considera
completamente liberador, algo que nos libera del miedo a la muerte y nos abre a la
experiencia de la inmortalidad. Como dice el monje cristiano del siglo XVII, Abraham a
Santa Clara: “Un hombre que muere antes de morir no muere cuando muere”.
Estas líneas de Phoenix de D. H. Lawrence, reflejan ese proceso devastador pero a la
vez transformador:
¿Estás dispuesto a ser borrado, eliminado, aniquilado, convertido
en nada? ¿Estás dispuesto a convertirte en nada? ¿A hundirte en
el olvido? Si no así nunca cambiarás realmente.
Dentro de éste apartado querría incluir una reflexión sobre el mito del ave Fénix,
que resurge de sus cenizas. Es la muerte simbólica de distintos patrones aprendidos que
provocan un resurgir personal con un cambio profundo de los paradigmas
convencionales anteriores.
El fénix de la mitología clásica fue un ave de plumaje de bellos colores que vivía
en el desierto de Arabia. Cada tantos siglos, se untaba las alas con mirra, ardía en llamas
y renacía de las cenizas.
En muchas culturas, el fénix simbolizó la resurrección y la vida después de la
muerte. Los egipcios, por ejemplo, consideraron esta fabulosa ave como el símbolo de
Ra, dios del sol, ya que por su tamaño y su forma semejaba un águila. Para los romanos
fue símbolo de la duración del imperio. En China lo asociaban con el sol y la luna y
sintetiza la unión del ying y el yang; cuando lo sitúan junto al dragón y representa la
naturaleza indivisible del poder imperial. La forma mágica del fénix en el arte chino,
simboliza los elementos del universo: su cabeza de gallo representa el sol, su lomo de
golondrina la luna creciente, su cola, los árboles y las flores, sus patas la tierra y sus alas ígneas el viento. Así mismo, para los cristianos el fénix representaba la fe. Este ave que
resurgía de las llamas representa el triunfo de los creyentes sobre la muerte. Según esta
tradición, de todos los seres que moraban en el jardín del Edén, el fénix es el único que
no probó del fruto prohibido, es decir, que no congeló la partícula. Se le identificó como
Cristo amenazado por fuegos de la pasión y resucitado por la gracia de Dios.
El morir simbólicamente nos permite tener cada vez más conciencia de la
muerte real. Muerte implica desapego, permitir al organismo continuar creciendo sin los
lastres de comportamientos, emociones y pensamientos anteriores, guiándose por una
inteligencia superior completamente independiente del medio que responde a una fuerte
voluntad para crecer. Esta voluntad hacia aspiraciones cada vez más elevadas de
comportamiento, implica también un intento constante de modificar la conciencia para
abarcar una comprensión profunda cada vez más independiente, cada vez menos
restrictiva, cada más ampliada de las realidades creadas y compartidas y de las no tan
compartidas. Implica una voluntad hacia dentro y hacia fuera, porque no existe una cosa
sin la otra y son a la vez, una percepción interna del maestro que no puede hacer otra
cosa más que continuar creciendo para amar, gozar y sentir y compartir felicidad para
entregarse al todo y a todos que son él mismo.
Resulta, como mencionaba Dispenza, en
ocasiones, bastante doloroso el deshacerse de todos los patrones aprendidos y de todo lo
que conocemos, lo que creemos importante, porque, entre otros factores, el miedo a lo
novedoso o desconocido, nos traslada de nuevo a lo conocido por comodidad. Sin
embargo, merece la pena arriesgarse a vivir y a Ser, independientemente del entorno,
siempre cuidando el corazón que nos impulsará hacia la plena integración de las partes
en el todo como lo es la partícula sin materia. Los seres humanos morimos muchas
veces durante la vida. Esta muerte nos permite cambiar la realidad, nuestra realidad
interna y la forma de percibir la externa, cambiamos de trabajo, viajamos a lugares
distintos, nuestra casa es nuestro cuerpo y la vida es un punto en el universo. Resulta de
la ampliación de conciencia. Resulta de la Fe, la Esperanza, y el Amor.