Sabañones
Cuando se habla de sabañones se habla de rubicundez, hinchazón o ulceración de la piel, con ardor y picazón, que se padece en ciertas partes del cuerpo en épocas de frío excesivo. Las partes más atacadas son manos, pies y orejas.
1. Se mezcla una pizca de almidón con cuatro cucharadas de glicerina pura y se calienta a fuego lento hasta que adquiera la consistencia de gelatina; se extiende una capa delgada en los sabañones y se les cubre después con un lienzo. También se pueden mezclar seis cucharadas de almidón con una cucharada de alcanfor y aplicar mañanas y noches.
2. Frotar las partes afectadas con hielo o nieve machacada.
3. Para los sabañones ulcerados se mezcla la pulpa picada de un limón con suficiente manteca de cerdo, con la que se frotan los sabañones y después se cubren con un trapo.
4. Un puño de sal se deshace en un vaso de agua, se frotan los sabañones con este líquido y se dejan secar.
5. Aplicar cataplasmas de papa varias veces al día.
6. Se lavan tres o cuatro veces al día los sabañones con la infusión de un planta entera de apio en un litro de agua.
7. Machacar una hierba entera de barbasco y aplicarla como cataplasma en las partes enfermas.
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