"no me gusta la guerra,
pero desató este torrente
de imaginación, de creatividad, de una cosa que no habíamos tenido en las ongs particulares,
que seguían su rutina,
y de repente,
una gran capacidad de respuesta, de inventiva, de imaginación, de crear cosas
e imaginarnos respuestas,
así sobre la marcha... [1]"
Fernando Michel
"Todavía, con mucha inteligencia,
estamos en pleito de palabras,
de ideas... [2]
Santiago Lorenzo
El modelo de crecimiento económico, adoptado desde 1982 por los gobiernos de nuestro país, basado en abrir las puertas al capital trasnacional y en la liberalización mercantil, en el nivel nacional trajo como consecuencia que unas docenas de grupos concentraran inmensas riquezas y propiedades, mientras creció simultáneamente una gran masa de pobres y excluídos del bienestar [3]. Para continuar con el mismo modelo, en el campo económico se dejó manos libres al capital especulativo internacional y a la regulación entre la oferta y la demanda, en el campo de la justicia a la impunidad y a la corrupción, mientras que en el terreno de la política se impulsaron formas cada vez más autoritarias, fraudulentas y represivas.
Existen diversos documentos que explican ampliamente [1] las condiciones de pobreza extrema en que han vivido los pueblos originarios de Chiapas; igualmente existan detallados análisis que dan cuenta de los destrozos que hicieron los gobiernos chiapanecos en los últimos doce años. Aquí solamente destacaremos, de manera sintética, algunos de los acontecimientos principales que permitan [2] situar el análisis en el contexto de las principales determinaciones de la problemática de los años recientes.
En primer lugar pasaremos revista, a algunos acontecimientos colectivos de la historia reciente de Chiapas; algunos de ellos padecidos intensamente y soportados con dolor, otros construidos, preparados y vividos con gran esperanza por miles de campesinos e indígenas.
El período que va de enero de 1994 al primer semestre de 1996 se caracterizó por la inmensa creatividad de las ocpds para buscar, para imaginar, para inventar, de manera incansable, caminos para una paz justa en base a la búsqueda de la transformación de las condiciones de vida y de gobierno que estuvieron en los orígenes del levantamiento en armas de los pueblos indios de Chiapas. En este apartado exploro cómo se fue conformando el proyecto de las redes de ocpds y las iniciativas y acciones realizadas por ellas como expresión de sus sueños y utopías.
El proyecto de paz de las redes de ocpds no se configuró de golpe, sino a lo largo de muchos meses y de cara a eventos públicos donde actuaron el EZLN y el Gobierno Federal y Estatal. La participación de las ocpds y sus redes transcurrió a través de diversos períodos, definidos desde la lógica interna de los mismos procesos sociales, desde cambios importantes a nivel militar, civil y político, desde los cambios en la correlación de fuerzas entre los actores.
El espacio abierto por ambos ejércitos al declarar el cese al fuego, posibilitó la realización de los diálogos entre el Gobierno Federal y el EZLN en la catedral en San Cristóbal de las Casas. Las redes de ocpds fueron invitadas especiales a participar en este proceso a través del reconocimiento a su papel civil de distensión y de contribución al diálogo y a la vía pacífica para resolver el conflicto chiapaneco.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), inició en el mes de febrero una estrategia de interpelar, llamar, convocar a los pobres, a las organizaciones de la sociedad civil, a los intelectuales, a la ciudadanía en general, a tomar parte en el proceso de generación de alternativas para los problemas graves de Chiapas y del país.
(Del 4 de marzo al 9 de junio) [1].
Este período se caracterizó por fuertes alternancias entre las perspectivas de la guerra y la paz, por un lado: el incremento del autoritarismo y la tensión de todas las relaciones sociales del país que tenían que ver con Chiapas, el congelamiento federal de los procesos ofrecidos por Manuel Camacho al EZLN a raíz del asesinato de Colosio, y las consecuencias de ello en la consulta realizada en territorio zapatista; y por otro lado, por el flujo de la imaginación creadora de la sociedad civil que, a través de las caravanas, inventó nuevas formas de solidaridad con el pueblo chiapaneco. En este período se dio también una viva interacción entre estas situaciones y las perspectivas de paz planteadas por las redes de ocpds que analizaban los diferentes escenarios y ubicaban su papel, su quehacer y su organización considerando la democracia y la paz en el mediano plazo.
(Del 10 de junio al 30 de noviembre de 1994).
Este período se caracteriza por una batalla crucial entre el gobierno federal y la emergente sociedad civil chiapaneca por quién y cómo debía conducir el estado: las contradicciones se dieron en el escenario de la preparación, el proceso y los resultados de las elecciones de gobernador de Chiapas del 21 de agosto. La batalla se inició con el no zapatista a la firma de los acuerdos de paz y su propuesta alternativa: la Convención Nacional Democrática. Continúa con la decisión de los convencionistas de Aguascalientes de participar y defender un proceso electoral limpio, en contraposición con la decisión federal y local de diseñar un fraude electoral que asegurara la gubernatura del estado para Eduardo Robledo Rincón. La fecunda imaginación civil chiapaneca inventó dispositivos inéditos para limpiar el proceso electoral estatal: la formación de la Procuraduría, el Jurado y el Tribunal Electoral del Pueblo Chiapaneco.
(Del 8 de diciembre de 1994 al 8 de febrero de 1995)
Ante la decisión política de imponer y avalar a Eduardo Robledo Rincón, este período se caracteriza por el cambio de las estrategias militares a costa de los caminos civiles, por el avance de las vías armadas a pesar de los agónicos esfuerzos de la intermediación y de la sociedad civil por poner en el centro la política y recurriendo a la ética y al sacrificio. La imposición del fraude es en sí un hecho de fuerza que exige el respaldo militar, pero además, la intervención del ejército tuvo órdenes que implicaban la violación masiva de los derechos humanos de la población civil. De estas sombras tristes van emergiendo, sin embargo, voces y alternativas que insinúan otros caminos para resolver esa guerra, que por el hambre y las enfermedades estaba provocando cada vez más muerte.
Este período breve, pero muy importante, se distingue por la reflexión profunda provocada en el ESPAZ por el ascenso de la fuerza militar; por el análisis colectivo de las implicaciones de los crímenes del 9 de febrero, de las consecuencias para el trabajo de personas, centros y redes. Todo esta necesitaba ser procesado y vuelto a dimensionar, a fin de encontrar respuestas y estrategias posibles, que tomaran en cuenta la totalidad de la situación, y permitieran definir los compromisos de cada red y cada persona para la prevalencia del camino político y negociado.
Después de 30 meses de caminar por diversas veredas, el ESPAZ y CONPAZ, como una parte organizada de la sociedad civil democrática, partiendo de su campo de experiencias y de una imaginación colectiva que les proporcionaba un horizonte de expectativas, desplegaron su identidad de diversas formas inventando procesos incluyentes de, por y con los pueblos indios, como sujetos o arquitectos de su propia historia. Este campo de experiencia previa llevaba a la negación profunda de una explotación histórica sistemática, soñando con otros cielos y con otras tierras, de cuya posibilidad el zapatismo instaló sin duda un horizonte de posibilidad; en esta perspectiva, las redes de ocpds sembraron dispositivos y acciones creadoras de impacto nacional orientados a incidir en las coyunturas, no a favor del EZLN, ni tampoco del gobierno, sino a favor de una paz que naciera de los pueblos indios y de la transformación de las principales causas y condiciones que generaron la guerra.
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