Atenas: descubriendo las tierras de Baco y Platón
Autor: Almudena Corral
Pasear por las calles de la capital de Grecia supone un viaje a través del tiempo. La ciudad rezuma arte, filosofía y mitos. Es inevitable sentirse como los habitantes de la época de Aristóteles, Platón y Sócrates mientras recorres los entresijos de una de las ciudades más antiguas del mundo.
Atenas es actualmente la ciudad más grande del país y el centro principal de la vida económica, cultural y política. Pero es también conocida por sus muchas historias referentes a mitos y fábulas; Siendo uno de los más conocidos el que da nombre a sus ciudadanos: “Los dioses Poseidón y Atenea, en su intento de competir por el dominio de la ciudad, deciden ofrecer cada uno un regalo a sus habitantes. El dios ofrece el agua y la diosa el olivo. Los habitantes escogen el regalo de la Atenea, tomando desde entonces el nombre de atenienses”
En primer lugar se ha de saber que debido a la superpoblación de la capital es aconsejable no alquilar un coche a no ser que queramos sufrir un tráfico continuo. Tras los Juegos Olímpicos cuentan con un efectivo transporte, metro, tranvía, autobuses y trolebuses, son las opciones más económicas y satisfactorias de las que puede optar el turista. Por lo que olviden la comodidad de tener su propio automóvil en una ciudad así, ya que se podría volver en su contra. Igualmente, para mejorar nuestra situación en la ciudad les recomendamos hostales en Atenas, asequibles y confortables como Aristóteles Hotel ú Hotel Fivos, donde descansar y estar bien comunicados al mismo tiempo.
La mejor época para visitar las maravillas griegas sería en primavera o principios de verano, cuando la temperatura no supera los 25 grados ya que en los meses de Julio y Agosto, a parte de encontrarnos con un calor no muy fácil de soportar, veremos la ciudad repleta de turistas de todo el mundo y por tanto nos será más difícil disfrutar de las costumbres locales.
Visitar la Acrópolis es una de las actividades más gratificantes para el viajero. A través de una de las calles peatonales más largas de Europa recorremos los templos de Erection, Atenea-Nike, los Propileos, el Odeón de Herodes Atico, el Partenón y el antiguo teatro de Dionisos. Este billete a la Antigua Grecia tan solo vale unos 12 euros, comprando el pase en cualquiera de estas atracciones arqueológicas.
La Acrópolis, también denominada Ciudad Alta, fue levantada en el Siglo V a.C. sobre las ruinas que dejaron las guerras contra los persas, impulsado el levantamiento por Pericles y Fidias, estadista y arquitecto respectivamente. En los comienzos fue una ciudad primitiva donde convivían los mortales hasta que finalmente fue proclamada como espacio sagrado para los dioses.
Pero este pilar de la cultura occidental no dejó de tener manifestaciones artísticas en la época clásica. Restos medievales, arquitectura neoclásica e innumerables iglesias bizantinas, son otras de las opciones artísticas que no se pueden dejar escapar. Pero estos recuerdos históricos se entremezclan de forma continua con la realidad de un país rico en contrastes. Los monasterios se entreveran con mercados pintorescos de gran movimiento, bares de moda y jóvenes cosmopolitas que intentan innovar como hicieron sus antecesores miles de años atrás. El país cuna del pensamiento, continúa con sus reflexiones, no solo en las piedras de antaño, sino también en las nuevas generaciones que se mueven entre recuerdo y realidad. Las universidades, fueron y son, el origen de todo.
La zona de Botánicos es una de las mejores para comprobar ese movimiento de la Atenas actual (también es aconsejable visitar Psirri o Kolonaki). Allí los jóvenes estudiantes se concentran para platicar, tomarse algo y disfrutar la noche. Esta zona, cercana al cementerio, esta poco transitada por el día y sorprendente viva cuando la luna aparece.
Además en esa área y alrededores nos encontramos con típicas tabernas griegas que darán energías al viajero para aguantar la noche. Una forma económica y tradicional de degustar los platos típicos de un país de rica gastronomía. El aceite de oliva, es su ingrediente principal, como en toda cocina mediterránea. Platos como la moussaka (berenjenas rellenas de carne), las parrilladas y sus exquisitas salsas y yogures dejaran a los comensales rendidos a los pies del chef griego.
Todo tipo de pautas son dirijidas a los sentidos para disfrutar como divinidades en este paraje de filosofía y dioses.
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