Copenague: visitando la joya de Dinamarca

No es de extrañar que el símbolo de esta ciudad sea La Sirenita y es que la fantasía que evoca Copenague es tan alta que es natural que suscitase tantos personajes de cuentos de hadas en Christian Andersen. La melancolía, el encanto, la espera de lo soñado; el mar Báltico, lagos, castillos, casas sinestésicas, son los pilares de tanto sentimiento evocado.

Localizada en la isla de Selandia, la capital de Dinamarca tiene una historia marcada por su puerto. Desde los inicios de su historia el mar marcó sus pasos y es esta agua salada el gran artífice de lo que ahora es Copenague, cuna de la historia, del movimiento y de la renovación del país.

Es la capital de Dinamarca, así como la principal ciudad de Escandinavia, tiene una población de aproximadamente 1 millón de habitantes. Se sitúa al este de Dinamarca en un conjunto de islas, a tan solo unos kilómetros de Suecia. En agosto de 1999, se finalizó el puente de Oresund que une la cuidad con la población sueca de Malmö, creando una vía permanente de paso entre los dos países.

Copenhagen dock and colorful houses

La zona del Nyhavn, fue antiguamente lugar de bohemios, prostitutas y borrachos y ahora es una de las áreas con mayor encanto. Con las casas pintadas de colores para despistar a la niebla, los restaurantes, cafeterías y casas burguesas inundan el canal mientras que el turista puede tomarse un café en lo que observa las embarcaciones llegar (los precios por las consumiciones son algo elevados pero el lugar lo merece). Además en la bahía del puerto, en el Parque Langelinie, espera la Sirena a su amado príncipe desde 1913; una nota curiosa a saber es que en el cuento original ella nunca acaba consiguiendo a su enamorado, seguro que sabiendo esa parte de la historia mirarán la estatua con otros ojos.

Cerca se encuentra el palacio de Amalienborg, residencia de la familia real. Verlo desde fuera merece la pena, pero si desean visitarlo deben tener en cuenta que sólo se permite el acceso a los palacios de Christian VII y de Christian VIII (cuesta unos 50 DKK). El cambio de guardia se produce a las doce y es un espectáculo digno de ver.

En la calle Nyhayen, esta el Teatro Real, lugar que durante décadas fue la sede de la ópera, el ballet y el teatro, ahora solo se encarga de las representaciones teatrales, pero la belleza del edificio sigue siendo exquisita. Para acudir a alguno de los eventos visiten la página oficial del teatro, dependiendo de obra, hora y día el precio varía notablemente. En esta misma vía esta la Iglesia de Mármol, construida por Federico V hacia la mitad del siglo XVIII, con su cúpula basada en la catedral de San Pedro (Roma), esta iglesia sorprende por sus estatuas de personajes históricos de Dinamarca y por su elegancia en el tratado de la piedra.

Y si se desea visitar el Renacimiento del país, el castillo de Rosemborg es un claro ejemplo del estilo neerlandés. La visita del castillo-palacio (fue residencia de la monarquía) cuenta con descuentos de grupo, de estudiantes y los menores de 18 años tienen entrada gratuita (si se compra conjunto el ticket con el Palacio de Amalienborg sale más económico). Además el jardín del palacio, llamado el jardín del Rey, tiene una inmensidad y paz de leyenda, es común ver familias pasando las tardes en los alrededores.

Ver todos estos atractivos es sencillo, ya que son próximos, todo puede recorrerse andando, pero si no se quisiera pasear todas las calles autobuses y bicicletas nos comunicarán con cualquier sitio. Y para escoger un buen hospedaje tampoco es complicado, estas son algunas de las posibilidades. Acacia House es un hostal en Copenague, de los muchos que ofrece la ciudad, que cuenta con desayuno y jardín para hacerle a uno sentirse como en casa. Otra opción parecida es Royalty Hostel que además se encuentra en una zona residencial tranquila o si por el contrario el turista desea estar céntricamente situado, Cabinn City Hotel, es una buena elección para sentirse en el centro de la ciudad.

Hans Christian Andersen dijo una vez que "La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas" que junto con otra de sus célebres frases, "Viajar es vivir", nos da el último empujón que todo viajero necesita para decidirse por un destino así. Sueñen, viajen, vivan.

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