Un viaje a la gran manzana: Nueva York

Los músicos de Jazz la llamaron la gran manzana por diferenciarse de las del resto del árbol y es que Nueva York es una ciudad diferente. Grandes calles que se cruzan con avenidas, ejecutivos corriendo hacia el trabajo con traje y deportivas y un sabor a diversidad cultural que se respira ya en el aeropuerto. Todo el mundo tiene una idea de lo que puede ofrecer Nueva York, pero al recorrer las calles de Manhattan se van convirtiendo en realidad todos los recuerdos que pertenecían al imaginario colectivo hollywoodiense.

Nada más llegar al aeropuerto, la seguridad acentuada por el 11 de septiembre hace al visitante consciente de donde ha llegado, EEUU. Para evitar problemas, es imprescindible saber cuál es el alojamiento al que nos dirigimos, no guardar nada de comida en el equipaje y tener todos los papeles en regla, ya que hay un férreo control policial. Para alojarse, los hoteles en esta ciudad son caros por lo que la diferencia de precio con los albergues en Nueva York es sustanciosa. Y es que los mochileros que decidan recorrer esta ciudad disponen de una gran variedad de albergues a lo largo de Manhattan con muy buenos servicios y a precios asequibles. Conviene fijarse en los que ofrecen gratuitamente la ropa de cama, la toalla e incluso el desayuno. Así como, si es gratis la consigna y si en el precio va incluido el 14, 75% de impuesto local.

New York, Central Park

Fotografía de: Ian Wilson en Flickr

Las luces encendidas toda la noche, restaurantes abiertos 24 horas y las lujosas tiendas de la Quinta Avenida se encuentran en Manhattan, un entramado de calles y avenidas en las que cabe todo. Desde el norte en el que se encuentra la zona de Harlem, que es el barrio más afroamericano, en el que es imprescindible acudir a una misa Gospel. Se puede ir bajando hacia la zona más adinerada, el Uper East Side, en la que se encuentra el Central Park uno de los más conocidos parques del mundo. Bajando hasta Midtown, donde se encuentran las luces de Time Square, imprescindible verlo de noche y acudir a Broadway a ver un espectáculo. Los musicales se pueden ver a precio reducido en las sesiones matinales o de primera hora de la tarde.

Y yendo hacia el sur de Manhattan, se pueden hacer unas compras asequibles en la zona del Lower East Side. Recorrer el Soho, China Town o Little Italy es fundamental para recoger el sabor de la diversidad. Y terminar recorriendo el Financial District para ver Wall Street, la zona cero o Battery Park desde donde se puede observar la Estatua de la Libertad.

Ir descubriendo lo que esta gran urbe puede dar de sí cuesta trabajo y si se eligen excursiones organizadas puede ser muy caro. Pero siempre se puede ir al Empire State por el ascensor que da acceso a las academias de idiomas o las oficinas y observar los rascacielos desde la planta 50 del edificio, de forma gratuita o coger el ferry que va a Staten Island, que es gratis, para ver desde él la Estatua de la Libertad. Además, se puede conocer Nueva York de la mano de un neoyorquino a través del Big Apple Greeter unos circuitos guiados por voluntarios que conocen distintos idiomas y que por una donación muestran los lugares más emblemáticos.

En el Nueva York de las películas se ve reflejado un Manhattan idílico de modernidad y grandes rascacielos pero esta ciudad no es sólo Manhattan, está compuesta por cinco grandes distritos o boroughs que permiten descubrir la esencia de una megalópolis de más de ocho millones de habitantes. Queens, Brooklyn, Bronx y Stanten Island son el resto de distritos, que se encuentran conectados con Manhattan por medio de túneles y puentes a través de los que circula el metro. En cada uno de ellos se puede encontrar un Nueva York diferente. Queens es el más grande y en el que la comunidad hispana tiene más peso. Brooklyn destaca por ser el más poblado y el que cuenta con la cultura más independiente. Por su parte, Bronx, el único que está pegado a Manhattan, es conocido por su peligrosidad a determinadas horas y por ser la cuna del rap y del hip hop, que contrasta con Staten Island por ser éste el menos conocido, más residencial y tranquilo de los distritos de la ciudad.

Y es en subway o metro la forma más barata de desplazarse. De esta forma, es sencillo conocer cada rincón ya que además está abierto 24 horas y todos los días del año. En cuanto al precio, son 2,25$ el viaje sencillo pero cuentan con las Metro Card que sirven tanto para metro como para autobús y que se pueden recargar con dinero (son las pay per ride con un 15% de descuento), comprar una para un día que cuesta 8,25$ y dura hasta las 3 de la madrugada o escoger una de las tarjetas para 7 o 14 días, en función del tiempo del que se disponga.

Para saciar el apetito no basta con darle un mordisco a la gran manzana y comer, en general, es bastante caro si se eligen restaurantes en el centro de Manhattan o de grandes cadenas, que no sean de comida rápida, puesto que además es obligatorio dejar el 10% por el servicio. Pero para que esto no ocurra, la mejor solución es comer en Brooklyn, Queens o China Town, en donde los precios se reducen considerablemente. Elegir las cadenas en las que hay comida para llevar, comprar en grandes supermercados o hacer un desayuno copioso y cenar pronto son algunos de los trucos para ahorrar dinero. Aunque no se puede abandonar la esta ciudad sin probar los perritos que venden en los puestos ambulantes o sentarse en un restaurante a comer una hamburguesa. Otra consideración a tener en cuenta es que los tamaños son diferentes y que al ser grandes platos y poder compartirlos, el precio se reduce considerablemente. Especialmente con las bebidas hay que ser cautos a la hora de pedir un tamaño grande ya que puede ser de un litro.

bedroom

Culturalmente esta ciudad ofrece todo tipo de posibilidades desde las más conocidas como son visitar el Guggenheim o el MOMA hasta los espectáculos que se pueden disfrutar por la calle cuando hace buen tiempo como los conciertos de la New York Philarmonic o la Metropolitan Orchestra. Pero sin duda es junio el mejor mes para disfrutar del arte ya que se celebra el Museum Mile Festival. Durante ese día, los museos de la Quinta Avenida son gratis y las calles se de esa zona se convierten en peatonales.

Nueva York es inabarcable y por ello, hay que saber elegir las zonas que se quieren visitar. Recorrer Manhattan a pie, conocer la esencia de los distintos e impregnarse de la cultura, el sabor y los sonidos de la ciudad que nunca duerme, es sin duda el objetivo a cumplir. Pero si se quiere regresar del destino con buenas sensaciones hay que sumergirse en este lugar tan conocido que tiene todo por conocer.

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