1. Antecedentes y desarrollo de la agricultura orgánica
La agricultura orgánica tiene sus inicios en Europa en la década de los cincuentas y en México inicio en 1963 con la producción de café orgánico en la Costa de Chiapas, pero hasta 1982 es cuando se da una fuerte promoción de este sistema al ser adoptado por miles de pequeños productores de café del estado de Oaxaca, quienes a partir de entonces lo han difundido con más agricultores de todo el país y para diferentes productos.
Dada las características de este sistema, que consiste básicamente en producir alimentos sin la aplicación de agroquímicos de síntesis artificial, pero sobre todo promueve la conservación de los recursos naturales como suelo, agua, la biodiversidad de flora y fauna, etc., ha tenido una buena aceptación por muchos agricultores y consumidores en los países Europeos, de Estados Unidos, Canadá y Japón principalmente, quienes se han preocupado por consumir productos sanos y de buena calidad.
Con frecuencia, se hace la referencia al heterogéneo grupo de "los orgánicos" (formado por productores micro, medio y grandes, tenderos, procesadores, intermediarios, certificadores, asesores, investigadores, comunicadores y también consumidores), como un subsector de la producción agrícola, apuntando hacia un mercado específico, el que, como se ha repetido, crece en forma muy dinámica, tanto en el interior como en exportaciones. Lo anterior es absolutamente cierto, y nos alegramos de ello, pero es sólo una parte de la realidad, la fracción visible del iceberg, la que se sustenta sobre una realidad tan oculta a la vista como imprescindible a la flotabilidad del conjunto.
Para empezar, no todos estamos conformes con quedarnos con el sólo "subsector", enfocando sólo las oportunidades comerciales de la actividad. Los que nos consideramos pioneros de lo sustentable estamos trazando un camino que no debe terminar en los estantes del Súper, sino idealmente está destinado a rectificar en todo el mundo los sistemas de producción, es decir dar una inflexión a la relación hombre-ambiente, a la historia agraria y a la sustentabilidad de nuestra civilización, es decir permitir permanecer algún tiempo más como la especie más notable de nuestro planeta.
Los alimentos orgánicos son aquellos que se producen bajo un conjunto de procedimientos denominados "orgánicos, biológicos o sustentables". Estas prácticas tienen tres objetivos principales: la obtención de alimentos más saludables, un ingreso mayor para los agricultores y la protección del medio ambiente a través del uso de técnicas no contaminantes, y que además disminuyan el empleo de energía y de sustancias inorgánicas. Se prohíbe el uso de agroquímicos, la radiación y la siembra de transgénicos. Al comprar un alimento orgánico, el comprador-consumidor recibe un seguro de calidad del producto que está obteniendo por medio de un certificado de una agencia especializada: una Certificadora (OCIA, CERTIMEX, Naturland, etc.). En el caso de una compra local, un Comité de Certificación Participativa está dando la garantía, lo que abre la posibilidad que el propio consumidor pueda participar activamente en el Comité e inspeccionar conjuntamente con expertos lo que está comprando. Todo ello está respaldado por la Ley de Productos Orgánicos de México que fue aprobada en febrero de 2006.
Todos los contenidos de Vinculando.org pueden ser accesados aceptando una licencia de Creative Commons.