Revista electrónica sobre desarrollo sustentable en México y Latinoamérica

Xoconostle: un alimento con gran potencial

Entre todas las cactáceas se destaca el Xoconostle porque además de ser un ingrediente indispensable en la cocina mexicana, puede servir como alimento para las comunidades pobres de África, como lo ha sido siempre para los pueblos de los valles centrales de Anahuac.

En este artículo se discuten las propiedades de esta planta tan importante para los pueblos del centro de México. La historia nos muestra que son muchos los usos que se pueden dar a Opuntia xoconostle. Esta planta tiene las características para ser considerada un alimento valioso del siglo XXI.

Las nuevas técnicas de procesamiento de fluidos biológicos ofrecen un futuro promisorio al Xoconostle. La determinación de las propiedades eléctricas de los alimentos es una línea de investigación reciente. La tecnología de separación por membrana y procesos que utilizan la energía eléctrica como medio de conservación deberán cobrar más importancia al corto y mediano plazos. Aquí se plantea el empleo de electro-diálisis con membranas bipolares de intercambio iónico como un método de estabilización de las propiedades sensoriales del jugo concentrado de Xoconostle.

Tratando estos jugos con un electro-dializador, de la misma manera que se podría haber hecho con un pasteurizador o con un esterilizador, es posible conservar el color, la viscosidad, la acidez y hasta el aroma de este elemento esencial de la cocina mexicana.

En pleno siglo XXI la vieja industria contaminante, consistente en enormes calderas que queman petróleo a manos llenas y que desperdician grandes cantidades de energía con una muy alta contaminación del medio ambiente es poco a poco desplazada por la tecnología de tratamiento no-térmico de los alimentos.

Flaquezas del dios Google

En el panteón de los dioses modernos, Google eleva su cetro por encima de las demás divinidades. Millones de usuarios de todo el mundo le dirigen sus preguntas al pensar que en él están todas las respuestas, como si se tratase de un “ser” todopoderoso. Sin embargo, este dios de la era moderna esconde, como todas las grandes religiones, pasajes menos relucientes.

La génesis de la creación googleliana comenzó en 1998. Por aquel entonces, dos estudiantes de ciencias de la computación de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) llevaron a la práctica el sueño de Paul Otlet, fundador de la ciencia de la bibliografía. Ochenta y ocho años antes, este abogado de origen belga había ideado, el Mundaneum, una biblioteca capaz de albergar en su interior millones de entradas organizadas en pequeñas fichas con la ambiciosa pretensión de recoger la información contenida en todos los libros publicados durante la historia. Fue, sin duda, el primer antepasado directo de los motores de búsqueda de la actualidad. Con la quimera de Otlet se construyeron los pies, y no precisamente de barro, del que hoy es el gigante de la información mundial.

Evasión fiscal y global

Las noticias nos han traído a casa los conflictos entre el Gobierno peruano (con el Ejército y la Policía por delante) y la población indígena amazónica, que se opone a la explotación del petróleo que se encuentra bajo sus tierras.

Es larga la lista de los argumentos de las organizaciones indígenas que solicitan la derogación de los decretos que, dentro del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos, impulsan estas actividades extractivas: desplazamiento de la población, contaminación del medio ambiente, problemas de salud, limitaciones para sus modos de vida y sus sistemas productivos, de caza, de recolección, etc. Los argumentos gubernamentales descansan en los mitificados “beneficios de las inversiones extranjeras”, por los que los países con gobiernos neoliberales se desviven y entregan en bandeja de plata el control de sus recursos naturales.

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