Revista de divulgación sobre desarrollo sustentable en México y América Latina
Contenido principal, artículos recientes:
Concepción epistemológica en Filosofía primera de Edmund Husserl
En un intento juicioso de producir un documento de epistemología es de vital importancia hacer mención de qué tratará. Sabemos que tratará de uno de los problemas concernientes a la filosofía, esto es, el problema del conocimiento. Pero, ¿Por qué es este un problema?, ¿a qué disciplina corresponde este estudio? Son preguntas por las que debemos empezar antes de involucrarnos en el estudio. A la manera de pensar de Wittgenstein, diremos que “Lo que más turbación produce en filosofía es que sentimos la tentación de describir el uso de palabras importantes de ´tarea rara´ como si fuesen palabras con funciones regulares”[2]. Lo que queremos decir aquí es que la filosofía, pensada wittgentenianamente, está llamada a ser un inspector llamado a revisar la manera en cómo se realiza un juego de lenguaje, que la regla que delimita dicho juego esté bien usada, es decir, usar apropiadamente el lenguaje; y si asumimos aquí al conocimiento como un problema es porque queremos, delimitados por un juego de lenguaje con reglas determinadas, involucrarnos con preguntas provenientes de ahí tales como: ¿cómo las personas conocen?, ¿qué es conocer?, ¿cómo concebir una teoría universal de la razón cognitiva? etc.
¿A qué disciplina corresponde este estudio? Lo ideal sería responder: a la epistemología. No obstante, sería impertinente esta respuesta debido a que estaría negando su otro carácter inevitable, el gnoseológico. ¿Qué diferencia hay entre epistemología y gnoseología? Ya nos lo ha dicho Germán Vargas: “( ) la gnoseología se mantiene en el orden de una elucidación fundamental y genérica sobre el problema del conocimiento ( ), en ella hay ( ) un interrogante metafísico sobre el conocimiento ( ); mientras que la epistemología tiende a centrar sus consideraciones en la comprensión que cabe desarrollar desde el interior de una ciencia.”[3] Decimos que es inevitable evitar el carácter gnoseológico debido a que no siempre nos es posible tener el rigor de tratar el asunto desde el interior de una ciencia, sino que sólo tendremos ocasión para interrogarnos: “( ) mientras la gnoseología tiene ocasión de interrogar sobre la posibilidad del conocimiento, en epistemología se busca fundamentarlo o darle alternativas para su realización cada vez más certera o más falible” (Vargas, p 41).
Producción orgánica y mercados locales en México
A finales de la década de los ochenta, la demanda por los productos orgánicos, los cuales están libres de residuos tóxicos, organismos genéticamente modificados, aguas negras y radiaciones, empezó a expandirse dramáticamente en los países desarrollados. Esta demanda, que está basada en una creciente consciencia sobre la importancia del cuidado de la salud y la protección del medio ambiente, no se podía satisfacer solamente con la producción de los mismos países consumidores, sobre todo en el caso de café y frutas tropicales. Ante tal demanda, muchos países en desarrollo respondieron con la producción orgánica y la exportación de la misma.
En México, el desarrollo de la agricultura orgánica inició en los años 60 a través de agentes extranjeros conectándose con diferentes operadores mexicanos, solicitándoles la producción de determinados productos orgánicos. Así comenzó su cultivo, principalmente en áreas donde insumos de síntesis química no eran empleados. Este fue el caso de las regiones indígenas y áreas de agricultura tradicional en los estados de Chiapas y Oaxaca donde se empezó con la producción de café orgánico.
Posteriormente, compañías comercializadoras de los Estados Unidos influenciaron el cambio a la producción orgánica en la zona norte del país, ofreciendo a empresas y productores privados financiamiento y comercialización, a cambio de productos orgánicos.
A principios del siglo XXI, la agricultura orgánica se ha convertido en uno de los subsectores más exitosos del sector agrícola mexicano. De hecho, a diferencia de los otros sectores agropecuarios del país, el sector orgánico ha crecido dinámicamente, a pesar de la crisis económica. Por ejemplo, la superficie orgánica alcanza entre 1996 y 2008 un crecimiento anual superior al 3% y el empleo en el sector aumenta 26% por año, mientras que las divisas generadas suben 28%. Como resultado de este desarrollo tan rápido, hasta 2007/08 más de 129,000 productores mexicanos estaban cultivando alrededor de 400,000 hectáreas en una manera orgánica (Cuadro 1). Alrededor de la mitad de esta producción es café, seguido en términos de importancia por hierbas, hortalizas, cacao y otras frutas (Figura 1).
Políticas sociales, género y trabajo social
Profundizaré en este artículo aquellas temáticas que refieren a la desigualdad de Género en Uruguay, considerando que la misma se enmarca en la llamada "desigualdad permanente" de Charles Tilly, es decir, en una desigualdad persistente entre pares de categorías (en este caso hombre/mujer). Como el autor señala, estas desigualdades retienen su poder a través de cuatro mecanismos que tienen la misión de reproducir la desigualdad entre categorías: la "explotación", el "acaparamiento de oportunidades", la "emulación" y la "adaptación".
La explotación y el acaparamiento de oportunidades favorecen la instalación de la desigualdad categorial, en tanto la emulación y la adaptación generalizan su influencia. La explotación actúa cuando individuos con capacidades de control sobre los recursos tienen la posibilidad de obtener mayores beneficios haciendo uso del esfuerzo de terceros, los cuales están condenados a verse excluidos de dicho rendimiento (los primeros perpetúan su poder a través de varios medios tales como la legislación, las leyes laborales, etc.). Al mismo tiempo, el acaparamiento de oportunidades tiende a concentrar y monopolizar un recurso valioso en manos de un colectivo definido (digamos que el integrante menos poderoso de la categoría busca diversos caminos para promover sus propios intereses).
La "emulación" es uno de los dispositivos que favorece y generaliza la desigualdad entre categorías, la imitación de los modelos de acción justifica indirectamente la realidad desigual. Por otra parte, la "adaptación" es entendida como un proceso de acomodación a hábitos duraderos y distintos para los que originalmente han sido instituido, de tal modo que tienden a reproducir los usos de los individuos o grupos de categorías superiores.
Niveles de formación de las visualizaciones en el deporte: un ejemplo en el Béisbol
Ya desde hace muchos años, todos los que trabajan de forma sistemática y a profundidad con atletas del deporte de altas competencias, han aceptado como base del perfeccionamiento deportivo las preparaciones: física, que persigue el desarrollo general y especial; técnica, cuyo sentido consiste en que el deportista llegue a dominar los hábitos y procedimientos motores especiales de las acciones que son inherentes al tipo de deporte; táctica, cuyo fin consiste en perfeccionar la ejecución de los procedimientos y acciones tácticas; y psicológica, dirigida al desarrollo de las cualidades mentales del deportista que le posibiliten asimilar los conocimientos teóricos y prácticos del deporte y llevarlos al más alto grado de exigencias en los entrenamientos y las competencias deportivas.
La preparación psicológica contribuye a la aceleración de los procesos naturales de desarrollo de las cualidades, procesos y funciones psíquicas, así como las propiedades de la personalidad más importantes para el deportista. “La utilización de procedimientos y medios de preparación psicológica permiten elaborar en el deportista la tendencia a la autoeducación de la voluntad, a un autoperfeccionamiento activo; lo enseñan a controlar de manera cons¬ciente sus estados psíquicos en las condiciones extremas de la actividad competitiva (en los intensos entrenamientos antes de la competencia, en los minutos de gran responsabilidad de la lucha deportiva). (Rudik, PA. 1990)
Varios investigadores han coincidido en afirmar que una serie de cualidades psíquicas del deportista se desarrollan como resultado del proceso racional de enseñanza y entrenamiento, así como bajo la influencia de la participación sistemática en las competencias; estas también deben ser controladas y reguladas como parte de la planificación de la preparación psicológica en intento organizado de lograr formar en ellos la disposición psíquica, la cual representa el nivel más alto de preparación psicológica para competencias concretas.
Psicología y el concepto de meditación en occidente
De vez en cuando conviene recordar que las señas de identidad de la Psicología se nutren de dos palabras griegas, psiqué y lógos. Para entender los nexos entre Psicología y Meditación ambas palabras son relevantes.
En griego clásico psiqué significaba respiración, soplo, aliento y la palabra afín en chino es qi, chi. Es algo más que mera coincidencia que ambas palabras se pronuncien de forma parecida en ambas lenguas: psi, chi. En su evolución “psiqué” y “chi” han venido a significar energía vital, flujo, espíritu, fuerza. Subyace un cambio de perspectiva. Al poner el énfasis en la energía se subraya que la realidad básica no es material frente a quienes en Psicología (en Medicina, en otras ciencias, en otras disciplinas) insisten en que la realidad básica es material. La palabra qi, chi, está abriéndose camino en la lengua española contemporánea a través de la denominación de actividades como tai-chi, chi-kung, qigong. El que se escriba qi o chi es una secuela de utilizar el sistema Pinyin o Wade-Giles en la trascripción de los logogramas chinos a los caracteres latinos. Prana es la palabra afín en sánscrito y su uso es central en la práctica del yoga a través de determinados ejercicios de respiración profunda denominados Pránáyáma.
Herramienta de búsqueda de artículos en Vinculando:
Encuentra fácilmente los artículos que te interesan:

en
pt
fr
Más información sobre: