Autores: Manuel Angel Gómez Cruz, Rita Schwentesius Rindermann y Laura Gómez Tovar
ISBN: 968-02-0273-9
Primera edición en español, año 2006
La agricultura orgánica es un sistema holístico de gestión de la producción que fomenta y mejora la salud del agroecosistema, y en particular la biodiversidad, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo a través de prácticas que evitan el uso de productos de síntesis química como los fertilizantes, insecticidas, herbicidas, hormonas, reguladores del crecimiento en plantas y animales, así como, organismos genéticamente modificados, aguas negras, edulcorantes y conservadores sintéticos en productos transformados. Finalmente, tiene por objetivo obtener alimentos sanos, libres de contaminación y de alta calidad nutritiva. Los sistemas de producción orgánica se basan en normas de producción específicas y precisas cuya finalidad es lograr agroecosistemas óptimos que sean sostenibles desde el punto de vista social, ecológico y económico. En el intento de describir más claramente el sistema orgánico se usan también términos como "biológico" y "ecológico". Los requisitos para los alimentos producidos orgánicamente difieren de los relativos a otros productos agrícolas en el hecho de que los procedimientos de producción son parte intrínseca de un proceso de control que conlleva a la identificación y etiquetado de tales productos, así como a la declaración de las propiedades atribuidas a los mismos (Adaptado de FAO/OMS).
La agricultura orgánica, ecológica o biológica, como la se conoce hoy en día, existe desde hace más de 100 años, pero es hasta los años 90 del siglo pasado que tanto la producción como el consumo se expanden rápidamente, alcanzando tasas de crecimiento por arriba de 25%. México participa en ese movimiento de carácter mundial como productor y exportador de alimentos orgánicos. Sin embargo, es a partir de los primeros años del siglo XXI que la población mexicana empieza a conocer y apreciar ese tipo de alimentos, libres de productos químicos y cualquier otra sustancia o transformación peligrosas para la salud humana, y que el mercado doméstico inicia a desarrollarse.
Pero, ¿qué es la agricultura orgánica?, ¿qué es un alimento orgánico? ¿qué es el movimiento orgánico? Existen muchas definiciones e intentos por precisar ese fenómeno complejo, porque este tipo de agricultura[4] surgió al mismo tiempo en diferentes espacios geográficos, con diferentes experiencias históricas, diferentes objetivos, diferentes actores sociales, etc. Ante tal circunstancia, presentar una definición única no es conveniente, más aún, sería hasta imposible.
A finales de la década de los ochenta, los países desarrollados comenzaron a demandar productos tropicales y de invierno producidos en forma orgánica, que en sus territorios no se pueden cultivar, estimulando de esta manera la práctica de la agricultura orgánica en México. A través de algunas comercializadoras, ONG y grupos religiosos (Teología de la Liberación) se fomentó en México la apropiación de esta nueva forma de producir, para poder complementar y diversificar una demanda ya creada en el exterior (Gómez, 2000: vii-viii).
En un inicio, agentes de países desarrollados se conectaron con diferentes actores en México, solicitándoles la producción de determinados productos orgánicos, así comenzó su cultivo, principalmente en áreas donde insumos de síntesis química no eran empleados. Este fue el caso de las regiones indígenas y áreas de agricultura tradicional en los estados de Chiapas y Oaxaca. Posteriormente, compañías comercializadoras de los Estados Unidos influenciaron el cambio a la producción orgánica en la zona norte del país, ofreciendo a empresas y productores privados financiamiento y comercialización, a cambio de productos orgánicos. Esto permitió a las compañías abastecer mucho mejor la demanda de los productos solicitados en los tiempos y temporadas específicas requeridas, a la vez que obtuvieron mejores precios por ellos (Gómez, 2000: 59).
Como parte del proyecto Sistema de Seguimiento e información de la Agricultura Orgánica de México se llevaron a cabo en campo 244 encuestas para detectar la problemática del sector, número que equivale al 31% las unidades de producción de todo el sector. En cada caso, los productores respondieron a las preguntas de cuáles eran sus principales retos y limitantes de acuerdo con las áreas siguientes, a saber: institucional (participación del Estado mexicano), técnico y económico.
A nivel internacional, la producción orgánica se ha desarrollado bajo dos esquemas distintos de políticas de apoyo. Por un lado está el modelo de la Unión Europea (Cuadro 14), la cual ha declarado a este tipo de agricultura como su objetivo prioritario, porque permite avanzar en la recuperación del medio ambiente, frena el cambio climático y ofrece alimentos sanos a la población, entre otras razones. Los altos subsidios que los países miembros destinan a la agricultura orgánica son consideradas inversiones en bienes públicos con beneficios a la población en general y hacia el futuro.
Agricultores Orgánicos en Aguascalientes, 2005
Agricultores Orgánicos en Baja California Norte, 2005
Agricultores Orgánicos en Baja California Sur, 2005
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