Algunos actores en el movimiento campesino independiente

Al final de 1970, los primeros intentos comenzaron con la coordinación de un movimiento campesino nacional, y de esta década en delante, las luchas campesinas, por su aislamiento regional o por su grado de fuerza, adquirieron un carácter nacional.

La lucha por la tierra y la formación de mayores centrales campesinas independientes se generalizó a lo largo del país. Para entonces el movimiento campesino se había consolidado como un fenómeno social constituido por la convergencia de luchas sociales y regionales (Martínez, 1991: 47; Rubio, 1996: 113).

Este trabajo considera al movimiento independiente como el actor que, debido a su autonomía política y su falta de lazos de privilegio con el Estado, encarna las demandas y las necesidades de la mayoría de los trabajadores rurales y del sector agrícola en si mismo. Algunas organizaciones campesinas del movimiento autónomo se describen brevemente a continuación, debido a su relevancia social y política actual en el movimiento campesino e indígena del México rural.

La CIOAC.

La CIOAC (Central Independiente de Organizaciones Indígenas y Campesinas) nació como producto de la ruptura de una organización previa llamada la Central Independiente Campesina (CCI), la cual fue fundada en 1963 con la participación de miembros del Partido Comunista Mexicano (PCM). La CCI fue conformada desde sus inicios en su mayoría por líderes agrarios que habían intentado proveer una alternativa al sistema corporativista mexicano en el campo.

Tras algunas divisiones promovidas por el gobierno dentro del CCI, la CIOAC fue fundada en 1975, encabezada por Danzos Palomino, quien había liderado también la CCI. El líder estaba ligado al Partido Comunista Mexicano y empleaba la ocupación de tierras como una de sus estrategias principales. Desde 1976 la presencia política de CIOAC se incrementó, y adoptó un proyecto enfocado, no solo a la lucha por la tierra, sino principalmente a la formación de uniones campesinas por el crédito y la defensa del campesino como trabajador

(Flores, Paré, y Sarmiento, 1988: 42, 92-93). Esta posición se derivó de una afinidad política con la ideología leninista, la cual consideraba al proletario como una clase con potencial revolucionario (Renard, s/f: 9).

La CIOAC, debido a sus antiguos lazos con el PCM y después con el entonces PSUM (Partido Socialista Unificado de México), es una organización que pugna por una agenda global y un cambio hacia el socialismo. Pero esto no significa que el CCI y la CIOAC fueran los brazos campesinos de partidos políticos; de acuerdo a P. Mejía y S. Sarmiento, la CIOAC había sido siempre una organización amplia que defendía su independencia de los partidos políticos (1987: 213).

La organización confronta actualmente al actual modelo de desarrollo rural, acentuando la incompatibilidad entre el sector social y la propiedad privada: el primero trabajando con recursos escasos, y el segundo enarbolando una agenda basada en el lucro. Al mismo tiempo, la CIOAC propone también, la expropiación de grandes porciones de tierras privadas utilizadas para la producción ganadera, con el objetivo de convertirla en propiedad social; así como la expropiación de la agroindustria de la alimentación y maquinaria (Flores, Paré y Sarmiento, 1988: 94-95).

UNORCA.

En 1983, diversas organizaciones campesinas, incluyendo alianzas y cooperativas, comenzaron a organizar encuentros con la finalidad de intercambiar experiencias y reflexionar sobre sus problemas y sobre la situación del campesinado en general. En 1985, el 7º encuentro tuvo lugar en Cuetzalan, Puebla, con la participación de 25 organizaciones de productores ejidales ligados al mercado externo, y formalmente fundaron Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas y Autónomas (UNORCA) (Martínez, 1991: 49-53; García, 1994: 63). La UNORCA “unió distintos grupos alrededor de demandas y acciones comunes, sin comprometer la autonomía de cada grupo” (Fox y Gordillo, 1989: 152). La unión fue estructurada a través un sistema horizontal de representación, con dos miembros de cada organización y sin ningún Comité Ejecutivo Nacional con el fin de evitar la concentración de la energía (Martínez, 1991: 49-53).

Algunos de los asuntos discutidos en los encuentros se relacionan con problemas de abastecimiento, comercialización y con la forma de fijar precios de garantía en un nivel regional. La organización siguió una política de acuerdos con diferentes organizaciones como la CIOAC, y con algunos programas gubernamentales para satisfacer las necesidades básicas de abastecimiento de alimentos. Otra parte de la agenda fue la elaboración de planes de desarrollo regional, la discusión de reformas legales alternativas, y la demanda de autonomía y democratización tanto a través del diálogo como de medidas mas radicales como la movilización, el bloqueo de carreteras y la toma de oficinas gubernamentales. Las principales demandas de UNORCA son: “mejores precios de garantía, crédito, apoyo estatal para la apropiación campesina del proceso de producción, la comercialización, el abasto, la infraestructura y otros servicios diversos” (Martínez, 1991: 53-54, García, 1994: 63). Otro aspecto en el cual la unión se ha centrado es una estrategia de vivienda, la cual, en oposición al modelo de bienestar, privilegia la creación de empleos, particularmente el fortalecimiento de entrenamiento en “…Capacidad organizacional y directiva, así como capitalizar la construcción auto dirigida y la formación de compañías de construcción que puedan sobrevivir mas allá de la vida del proyecto” (Fox y Gordillo, 1989: 155).

La UNORCA se ha convertido en uno de los mas importantes representantes del movimiento campesino en México. Martínez apunta:

El nivel orgánico y estructural que UNORCA ha alcanzado, lo hace uno de las organizaciones de campesinos no-oficiales de mayor importancia actualmente, evidenciando el hecho de que la organización del campesino como un productor ha sido una de las estrategias básicas del movimiento campesino (1991:54-55)

De acuerdo a lo mencionado por García, uno de los aspectos mas notables de UNORCA es su experiencia en el campo de los proyectos productivos, el financiamiento del desarrollo rural, así como su comercialización nacional e internacional, la cual es especialmente relevante en el ambiente político de la reprivatización del sector rural, mientras el Estado se retira de su papel de apoyo del sector social (García, 1994:64). Ahora UNORCA es el representante mexicano en la organización campesina e internacional Vía Campesina, reseñada más abajo.

COCEI.

Con unos de los porcentajes más altos de población indígena, Oaxaca es uno de los estados más politizados de México en términos de luchas étnicas y campesinas contra la intervención estatal. Formada en 1973, la “Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec”, (COCEI) también incluye mujeres mercaderes e intelectuales zapotecos locales. La organización emergió como una “grande pero bien dirigida organización capaz de movilizar a más de 10 mil personas…al grado de lograr deponer al gobernador en 1977” (Campbell, 1994; Blauert y Guidi, 1992:193).

En 1981 la COCEI ganó las elecciones municipales de Juchitán, convirtiéndose en uno de los primeros municipios gobernados por un partido de izquierda desde la Revolución Mexicana. Dos años más tarde, la organización fue derrocada por el gobierno y los miembros enfrentaron su encarcelamiento, pero regresaron al gobierno municipal en 1989, repitiendo su victoria en 1992. Durante este periodo Juchitán “…se convirtió en un conocido centro de uno de los movimientos culturales indígenas más activos de América Latina” (Campbell, 1994: XVI). La coalición fue apoyada principalmente por campesinos sin tierra y los pequeños propietarios más pobres, quienes estuvieron usualmente ligados a luchas por la propiedad comunal de la tierra. Algunos de los frentes donde se ha encontrado activa la coalición son la lucha por la democracia municipal, la demanda para la tierra, la demanda por la formación libre de sindicatos, el trabajo comunal, y la defensa de su propia cultura con la puesta en práctica de la educación según las características del grupo étnico (principalmente bilingüe y bicultural) (Mejía y Sarmiento, 1987: 123).

La lucha de COCEI alrededor de la producción se centra en el crédito agrícola, el aseguramiento de cultivos, y principalmente en la disputa por la tierra. Ellos organizaron frecuentes invasiones de tierras y movilizaciones masivas para recuperar el territorio comunal. COCEI es también un miembro de la Coordinador Nacional “Plan de Ayala (CNPA), una de las coaliciones campesinas independientes más influyentes de México (Campbell, 1994: 191-192). La fuerza particular de la agenda de COCEI se ha asociado al agrarismo, así como al hecho de ser un proyecto étnico cultural en donde la oposición a la intervención extranjera y el combate a “poderosos enemigos de clase al interior de la comunidad” han sido características importantes de su estrategia (Campbell, 1994: 170-171).

La Vía Campesina.

La Vía Campesina es un caso significativo para este análisis, pues es la tentativa más ambiciosa de crear una red campesina internacional como organización de cabildeo con la ayuda de activistas europeos, canadienses, e indígenas (Edelman, 2001: 305). En términos generales la organización enmarca las preocupaciones de una amplia gama de pequeños campesinos organizados, los cuales están la mayoría de las veces ligados a cuestiones locales, regionales y nacionales relativas a temas agrícolas en un contexto global. De acuerdo a su propia definición, la Vía Campesina es “…un movimiento internacional que coordina organizaciones campesinas de pequeños y medianos productores, trabajadores agrícolas, mujeres y comunidades indígenas de Asia, África, América y Europa”. La organización se considera a sí misma como un movimiento autónomo de organizaciones regionales y nacionales, independiente de denominaciones políticas, económicas o de otro tipo (Vía Campesina, 2002), y son considerados por algunos académicos como “quizás el mas grande y significativo movimiento social de agricultores en el mundo” (Desmarais, 2002: 103).

La idea comenzó en 1992, cuando algunos líderes campesinos de Europa, Norte y Centro América se reunieron en Managua, Nicaragua. Su constitución oficial se llevó a cabo un año después en Mons Bélgica, durante el Primer Congreso Internacional de La Vía Campesina. En su Segundo Congreso en Tlaxcala, México, se analizó un conjunto de temas considerados de importancia central para los productores agrícolas, tales como: la Soberanía Alimentaria, la Reforma Agraria, el crédito y la deuda externa, la tecnología, la participación de las mujeres, el desarrollo rural, y otros que fueron añadidos posteriormente a la agenda como el comercio internacional, los derechos humanos, la biodiversidad, la bioseguridad y los recursos genéticos.

Al mismo tiempo, la Vía Campesina tiene sus raíces en el rechazo a las políticas agrícolas neoliberales y la exclusión a la cual es s
ujeta la gente que trabaja la tierra, especialmente tras las negociaciones del GATT en agricultura. Los precios decrecientes de productos locales y la inundación en los mercados locales de alimentos importados de baja calidad y bajos costos se atribuyen a la liberalización forzada del comercio de productos agrícolas. Debido a ello, sus esfuerzos se enfocan a desarrollar “…alternativas al neoliberalismo y a hacer oír sus voces en futuras deliberaciones en agricultura y alimentos” (Desmarais, 2002: 96, 100).

Un objetivo de Vía Campesina es alcanzar el principio de “Soberanía Alimentaria”, el cual se entiende como el derecho a producir sus propios alimentos en su propio territorio, como el núcleo de su proyecto alternativo de desarrollo agrícola”. En otras palabras, ello daría un giro en cuanto a quien define y determina el propósito y los términos en cuanto a conocimiento, investigación, tecnología, ciencia, producción y comercio relacionado con alimentación (Desmarais, 2002: 100). A este respecto, la Soberanía Alimentaria se distingue del concepto de Seguridad Alimentaria porque “…requiere el acompañamiento de la concepción amplia de la Vía Campesina de la reforma agraria”, lo cual no se limita a la redistribución de la tierra, sino que demanda una más profunda reforma en sistemas agrícolas para fortalecer la producción a pequeña escala y su comercialización. Aunque la coalición no se opone al comercio agrícola, se deja bien establecido que el principio central y el propósito de la producción agrícola es asegurar la Soberanía Alimentaria, en contraste con el acuerdo en políticas agrícolas diseñado por la OMC (Desmarais, 2002: 105,109). Como la autora subraya:

De lo que la Vía Campesina está hablando..es sobre la necesidad de construir culturas campesinas y economías basadas en principios “que no han desaparecido completamente”, tales como las obligaciones y los imperativos morales, la equidad, la justicia y la responsabilidad social. Esto, de acuerdo a Vía Campesina, es de lo que trata la construcción de la cultura y la comunidad rural (Ibid: 100).

La Vía Campesina destaca el papel de la ética y los valores como mecanismos concretos para un modelo alternativo (Desmarais, 2002: 100). Esto se hace de una forma diferente a como los campesinos diseñan sus estrategias y sus objetivos: desafiando las fronteras y la afinidad por proyectos políticos nacionales y basados en la comunidad, en un momento en el que “el enemigo se pierde de vista” (Magaña, 1993). La Vía Campesina detecta al enemigo en una dimensión transnacional, y actúa en consecuencia.

La aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional obligó a replantear el marco de estudio de la problemática indígena, campesina, territorial y de derechos humanos. Sin embargo, como Rubio precisa, el EZLN no constituye, en sentido estricto, un movimiento campesino. Es un movimiento revolucionario con una base campesina e indígena que le da una dimensión nacional. Bajo las demandas del EZLN yacen muchos de los clamores que por muchos años han venido enarbolando los movimientos campesinos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, entre las exigencias del EZLN para el sector rural se encuentran:

- La revisión del Tratado de Libre Comercio con América del Norte

- La cancelación de la reforma constitucional del artículo 27, referente al permiso de vender la tierra ejidal

- Precios justos para los productos rurales (Rubio, 1996: 147, 153).

El movimiento Zapatista es una configuración compleja que va más allá de los problemas del campo, orientándose hacia la oposición las prácticas políticas exclusionistas del neoliberalismo, y se encuentra ampliando su enfoque en la medida en que se diversifican sus relaciones con otros movimientos de resistencia cuya problemática se enmarca en otros contextos. Un acercamiento más profundo es necesario para el análisis de la presencia de la política campesina dentro del proyecto Zapatista.

En suma, las luchas campesinas han estado íntimamente relacionadas con el aspecto de la producción, y ha luchado especialmente contra las inequidades que subyacen a las relaciones de producción, dentro de un proceso que incluye la producción misma, la comercialización, y el consumo, así como los efectos negativos provenientes de las nuevas políticas, y las actitudes autoritarias y excluyentes del sistema político.

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