La Unión de Comunidades Indígenas de la Región de Istmo incluye a productores campesinos del café provenientes de 53 diferentes comunidades en las tierras bajas de la Sierra Juárez, principalmente del interior de cinco municipios.
Casi la totalidad de sus miembros pertenecen a los grupos étnicos zapoteco (de la Sierra), mixe y chontal. UCIRI se fundó en 1984 y se encuentra registrado legalmente para exportar café y otros productos. La venta de café ha representado siempre una dificultad para los productores.
Antes del establecimiento de Inmecafé, tenían que vender a los intermediarios a bajos precios, debido a la carencia de caminos a Ixtepec. Pronto, después de que algunas compañías forestales llegaron y construyeron más caminos, fueron expulsadas por las comunidades en 1977. Posteriormente fueron visitados por otros compradores de café y por Inmecafé, quienes abrieron centros de recepción de café y mejoraron los precios ligeramente. Sus problemas continuaron con Inmecafé, quienes les imponían continuos descuentos en sus pagos debido a la rigurosidad de los requerimientos. Con el banco se endeudaron además a causa de sus altas tasas de interés (Van der Hoff y Galvan, 1998: 129-130).
Con el apoyo de un equipo misionero católico, UCIRI reflexionó su problemática productiva, y comenzó la búsqueda de otros compradores que ofrecieran mejores precios. Encontraron en Misantla, Veracruz una organización de productores de tercer nivel, también conocida como Asociación Regional de Interés Colectivo (ARIC) que ya estaba exportando café. Durante la cosecha de 1982-1983, junto con gente de Veracruz, Puebla y Chiapas se fundó una ARIC de nivel nacional, con base en México D.F. Aunque el precio se incrementó considerablemente, el pago llegaba considerable tiempo después de que el café era vendido, y en ocasiones pensaron en volver a vender al INMECAFÉ.
Sin embargo continuaron intentando debido a que aprendieron a pesar y tostar el café, a hacer recibos y movilizar recursos (Van der Hoff y Galvan, 1998:131). En 1983, la ARIC se convirtió en UCIRI, que ya era para entonces una organización legal con membresía de cerca de 17 comunidades, y tras una intensa lucha, recibieron permiso para exportar. Antes de 1985, un grupo de agrónomos holandeses y alemanes, así como representantes del Mercado del Comercio Justo, invitados por activistas religiosos de base visitaron UCIRI y se interesaron en apoyar su lucha (Van der Hoff y Galván, 1998: 131). Durante su visita se discutió el potencial económico y las ventajas ecológicas del café orgánico.
Ello resultó en la decisión de UCIRI de optar por la producción orgánica y vender a los mercados holandeses y alemanes, específicamente con el establecimiento de una relación con dos OIA’s: GEPA y Max Havelaar. Actualmente UCIRI le vende a mas de 10 organizaciones de siete países (Mace, 1998: 22). Porter señala que los misioneros oaxaqueños “… han establecido relaciones entre la organización y algunas OIA’s, lo que ha sido vital para el éxito de UCIRI” (1987, citado por Mace, 1998: 22). De 773,000 kilos de café producidos en la cosecha de 1996-1997, 90% se fue al mercado alternativo, mientras el resto permaneció en México (Ibíd.).
Las comunidades que pertenecen a UCIRI no confían solamente en el café para resolver sus necesidades de sustento, junto a este, cultivan para el autoconsumo, maíz, frijol, chile, hortalizas y árboles frutales que incluyen, naranja, limón, plátano, aguacate, chicozapote, zapote negro, mamey, mango, etc. Además trabajan para mejorar sus tierras y sus sistemas de producción, en vez de incrementar su área de cultivo (Van der Hoff y Galván, 1998: 129,132).
UCIRI considera que los principales logros de su forma de organización son: 1) la habilidad y experiencia para exportar, hacer contratos y ofrecer café a una amplia gama de clientes a nivel nacional, y vender a mejores precios a través del mundo por medio del mercado del Comercio Justo; 2) la construcción de infraestructura como tostadoras, almacenes, transporte, tiendas de abasto, servicios de salud, y la capacitación de campesinos jóvenes en tecnologías orgánicas; 3) la creación de redes de organizaciones de pequeños productores independientes; d) el establecimiento de un fondo de solidaridad cooperativo para la adquisición de bienes de consumo y equipo; y 4) la provisión de apoyo para crédito (Van der Hoff y Galván, 1998: 135-136).
Entre algunos elementos importantes de la infraestructura levantada por UCIRI se incluye una ferretería, la cual provee de acceso a equipo apropiado a bajos costos; una bodega para almacenar y preparar el café para exportación y la consolidación de la capacidad para tostar café. De esta forma se obtendrían mejores ganancias y eventualmente se exportaría de acuerdo a los sabores europeos. Finalmente se construiría un Centro para la Educación Campesina (CEC), con el fin de proveer de entrenamiento para el desarrollo de habilidades para la producción orgánica a través de cursos de 13 meses (Van der Hoff y Galván, 1998: 135-136).
Mace observó que la opinión de los miembros de UCIRI sobre el Mercado del Comercio Justo era ampliamente favorable. El trabajo subraya la habilidad de las OIA’s para exportar café, su apoyo para la producción de café orgánico y el extra obtenido (5 a 10 pesos por kilo) al producir y vender un producto orgánico, la estabilidad en los precios, y el apoyo a proyectos. En general los productores coinciden en que el mercado del Comercio Justo era realmente justo (1998:31). Desde su involucramiento en el Mercado del Comercio Justo, los ingresos de los 53 poblados miembros y de 3,000 campesinos se han duplicado (Equal Exchange, 2002), o aún triplicado (de un ingreso anual de $280 dólares en 1983 han pasado a $860 dólares en 1999) (ONU, 2000).
UCIRI es considerado por algunos, como el primer grupo de campesinos en exportar café a través del modelo del Comercio Justo en el mundo (Equal Exchange, 2002). Se considera que han alcanzado la capitalización propia y una de los principales metas de los movimientos campesinos mexicanos: la apropiación del proceso productivo, lo que ha dado por resultado la autosuficiencia (Norget, 1997: 10).
UCIRI cuenta con una organización democrática que incorpora elementos de los sistemas de gobierno indígenas locales, lo cual ha sido un factor clave que ha contribuido a su éxito (FAO, 2002). Su estructura interna es simbolizada por un árbol. Las familias se representan por las raíces, los delegados electos por cada comunidad por el tronco y el trabajo y los proyectos de la unión por las ramas. Los frutos producidos corresponden al fruto de su trabajo (Equal Exchange, 2002). UCIRI también ha sido un ejemplo influyente para otras organizaciones en los estados del sur y sureste de México (Oaxaca, Guerrero, Puebla, y Chiapas) así como para organizaciones de Guatemala y Nicaragua (FAO, 2002). Para el caso de Chiapas, UCIRI ayudó a la exitosa cooperativa cafetalera ISMAM (Indígenas de la Sierra Madre de Motozintla “San Labrador”) en la comercialización de su primer café certificado en 1988 y en la obtención de un contacto (o cliente) para la comercialización de café orgánico. También ayudaron a la Unión de Ejidos de la Selva a establecer lazos con la organización de certificación Max Havelaar (Hernández y Nigh, 1998: 143; Nigh, 1997: 432-433; Harvey, 1998: 193).
