La libélula y la tortuga (resumen)

Una libélula recién nacida que flotaba con sus alas sobre el agua transparente del riachuelo, vio, inmóvil, sobre una piedra, a una tortuga que tomaba un baño de sol.

Espantada, ante esa cosa tan extraña, se posó sobre una flor de alelhí para ver mejor.

La tortuga pensando que la libélula estaba admirándola, le dirigió la palabra:

-Entonces, ¿buscas modelos que imitar?

La libélula dio un salto, asustada. Nunca había oído un sonido tan grave y tan pastoso.

-Pensé que usted estaba muerta, de tan inmóvil. Dijo en tono de disculpa.

-Tú tienes mucho que aprender. Dijo la tortuga con voz magistral.

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