El musgo de los pesebres

Se acerca una vez más la temporada navideña y poco a poco empezamos a ver “Árboles de Navidad”, luces de colores, regalos, etcétera, pero también hay lugares donde se puede comprar heno, musgo o corteza de árboles para el ya tradicional “nacimiento” del niño Jesús.

Por favor No compres musgo ni heno:

Venta de musgo en navidad: No lo compres!

Mujer vendiendo productos navideños en Malinalco, Estado de México, México.
Foto cortesía de Alfonso Garfias Molgado©, 2008.

Dado el impacto ambiental que los consumidores tenemos en nuestro medio ambiente, en Vinculando.org creemos importante difundir un mensaje para evitar que se compre musgo, heno y otras plantas para estas fechas. Para ello, transcribimos un documento de gran elocuencia, si bien proviene de una fuente desacostumbrada en este espacio, pero de gran valor en esta ocasión (énfasis añadido):

Una de las tradiciones cristianas más hermosas es la confección de nacimientos o pesebres. En cada lugar del globo toman el sabor de lo propio, de lo cercano, lo que hace más tierna y expresiva su elaboración. El misterio del Dios humanado se encarna en el imaginario religioso y en el entorno ambiental de cada pueblo.

Para los pesebres se usan muchos materiales de desecho: pedazos de troncos o ramas secas de árboles, cartones y papeles de diversa contextura, tierra, arena, piedras etc. La identificación con el medio llevó seguramente a nuestra gente a utilizar el musgo, tan corriente en muchos sitios húmedos y en todas las montañas andinas.

Ilustración de un pesebre y el musgo en su base

El crecimiento poblacional, las exigencias del medio y el aumento del número de pesebres que se confeccionan ponen en peligro el equilibrio natural de los suelos, pues estos musguitos cumplen un papel irreemplazable en los ecosistemas: protegen los suelos desnudos, cubren las rocas, brindan condiciones óptimas de humedad y nutrientes para que germinen y se desarrollen otras semillas, impiden la erosión y mantienen la humedad.

En tiempos pasados, el uso del musgo en los nacimientos pudo ser insignificante y sin mayor impacto ambiental. Hoy hay otras connotaciones. La imaginación y la creatividad son un reto permanente para buscar elementos alternos en la elaboración de nuestros hermosos pesebres.

El uso racional de los recursos naturales renovables es una de las formas de alabar la creación salida de las manos amorosas de Dios, para que los seres humanos las potenciemos, no para que las destruyamos. Cuidemos nuestros bosques y páramos sin arrancar musgos, pues el gran pesebre que nos acoge es el planeta que nos acoge (sic) y nos permite convivir en condiciones favorables.

¡Feliz navidad! con pesebres sin musgo, pues conservar el agua es deber de todo cristiano.

Publicado en el sitio web de la Arquidiócesis de Mérida el sábado 17 de Septiembre de 2005.

Protege al musgo, la barba de palo y los helechos arborescentes (troncos de helecho) ¡No los extraigas. No los vendas. No los compres. Eso está penado por la Ley!

Para obtener más información:

Red de Aliados para la Sinergia en la Gestión Comunitaria. "Uniendo Voluntades Hacia el Desarrollo Endógeno Comunitario Ambientalmente Sustentado"

Correo-e y sitios web relacionados:

Apartado Postal 549 – Barquisimeto 3001-A, Edo. Lara, Venezuela

Créditos:

  • Ilustración: Arq. Sandro Bellosta – Diseño Gráfico: Francisco Lau – Barquisimeto 2008 (con ligeras modificaciones de Vinculando.org)

Entérate: Importancia del musgo y otras plantas en el ecosistema

* Arzobispo Metropolitano de Mérida, Venezuela.

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