Marco histórico

Marco histórico – Intervención educativa sobre infecciones de transmisión sexual en adolescentes

Las enfermedades de transmisión sexual se conocen en el mundo desde tiempos remotos en las civilizaciones primitivas, así los antiguos griegos hacen referencia a estas enfermedades relacionándolas con la Diosa Venus, de donde proviene su anterior nombre de enfermedades venéreas, en el Antiguo Testamento, se ve reseñada la impureza del hombre que padece gonorrea. En el período de decadencia del Imperio Romano fueron clausuradas algunas Termas (baños públicos) para evitar que se siguieran propagando dentro de la población las enfermedades (30, 31)

En la Edad Media estas enfermedades tienen la influencia mágico-religiosa, se consideran como un castigo divino, así mismo desde finales del año 1978 se identifican los primeros casos de SIDA en los Estados Unidos, Haití y África pero se encontró similitud con el sarcoma de Kaposi por la sintomatología que presento en su primer momento.( 32,)

Antes de la invención de las medicinas modernas, las infecciones de transmisión sexual generalmente eran incurables, y el tratamiento estaba limitado a tratar los síntomas de la enfermedad. El primer hospital voluntario para las enfermedades venéreas fue fundado en 1746 en el London Lock Hospital. (33, 34)

Hasta hace relativamente pocos años la mayor parte de la venearología estaba formada por cuatro enfermedades: Sífilis, la Gonococcia, el Chancro Blando y Linfogranulomatosis de Nicolás Favre. Junto a ellas existían las que llamamos enfermedades venéreas menores o pequeña venearología, pero estas enfermedades supuestamente menores, mejor conocidas en la actualidad, han demostrado no ser tan menores por su alta frecuencia, su difícil tratamiento y sus potenciales complicaciones.

Tradicionalmente han sido clasificadas como de transmisión sexual cinco infecciones: la sífilis, causada por Treponema pallidum; la gonorrea, por Neisseria gonorrhoeae; el chancroide, por Haemophilus ducreyi; el linfogranuloma venéreo, por Chlamydia trachomatis, y el granuloma inguinal, por Calymmatobacterium granulomatis. Sin embargo, muchas otras se transmiten sexualmente: el herpes genital, la tricomoniasis producida por Trichomona vaginalis, la hepatitis, el molluscum contagiosum, el piojo púbico, la sarna y la infección por VIH, que produce el SIDA. Otras, como la salmonelosis y la amebiasis (o amibiasis), en ocasiones se transmiten durante la actividad sexual pero, en general, no se las considera infecciones de transmisión sexual. (35)

En el año 1985 se aísla el virus de inmunodeficiencia humano y para 1986 por el aumento epidémico que se venía produciendo las Naciones Unidas en conjunto con la O.M.S. crea un programa conjunto llamado ONUSIDA, según las estimaciones para el año 1998, el número de personas que viven con HIV habría aumentado a 33,4 millones, un 10% más que en el año 1997. Lo que pone en evidencia que la epidemia no ha sido controlada en ningún lugar. (35.)

Las enfermedades de transmisión sexual atraen el interés de los clínicos, de quienes formulan políticas de salud pública y de los investigadores de estos temas. Esta atención obedece a diversas circunstancias, en primer lugar, la investigación epidemiológica ha demostrado la amplia gama de complicaciones que pueden atribuirse a las infecciones de transmisión sexual. Antes, se las consideraba como enfermedades agudas, cuyas principales manifestaciones eran el flujo vaginal y las úlceras genitales. (36.37)

En la actualidad, se sabe que esta descripción dista mucho de la realidad: entre 10% y 40% de las mujeres con infecciones por Chlamydia Trachomatis o gonococo, que no reciben tratamiento adecuado desarrollarán los síntomas de una enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), y una cuarta parte de ellas quedará infértil. Además, un embarazo ectópico -complicación potencialmente fatal de las infecciones de transmisión sexual- es de séis a diez veces más probable en las mujeres con una enfermedad inflamatoria pélvica previa que en la población general. El virus del papiloma humano, otro agente que causa infecciones del tracto genital, está asociado con el cáncer Cervicouterino en tal grado que la tendencia actual es considerar esta neoplasia como una enfermedad de transmisión sexual. Por último, las infecciones de transmisión sexual se asocian con resultados adversos del embarazo como la muerte fetal, el bajo peso al nacer y las infecciones congénitas o perinatales. (38.39.40)

Las enfermedades infecciosas son el resultado final del proceso infeccioso, el cual se inicia con la infección, ésta se define como la entrada, el desarrollo y la multiplicación de un agente biológico en el organismo de un ser humano o animal, en ella interviene un grupo de factores que influyen y determinan las formas de manifestarse este evento en las personas, aunque no siempre con la infección aparece una enfermedad infecciosa.

Otro motivo, de gran importancia, por el que las infecciones de transmisión sexual se estudian cada vez más, es que constituyen una muestra de las desigualdades de género que prevalecen en los países en desarrollo, algunas de ellas son la capacidad limitada de la mujer para controlar las condiciones que rodean al ejercicio de la sexualidad, la falta de servicios de salud a donde las mujeres puedan acudir en caso de una sintomatología relacionada con las infecciones de transmisión sexual Y el estigma social inherente a las enfermedades asociadas con las prácticas sexuales. Estos factores añaden un riesgo mayor a las condiciones biológicas que, de por sí, hacen a las mujeres más susceptibles de adquirir una infección y de desarrollar complicaciones secundarias a las infecciones de transmisión sexual. (40,41)

Otra razón que subyace a la actual atención a las infecciones de transmisión sexual es el hecho de que, en las últimas décadas, estos padecimientos tienden a incrementarse, en especial en los países en desarrollo y en los grupos sociales desfavorecidos. En efecto, en las mujeres embarazadas pobres, la gonorrea es de diez a quince veces más frecuente que en las de buen nivel socioeconómico; la infección por Chlamydia es de dos a tres veces más prevalente, y la sífilis es de diez a cien veces más común en mujeres de países en desarrollo que en las de los países industrializados. (42, 43).

Las infecciones vaginales durante el embarazo constituyen una de las principales causas de rotura prematura de membranas ovulares, ésta conlleva a un mayor riesgo de infección intramniótica (corioamnionitis) y trabajo de parto pretérmino, implicando este cuadro infección con riesgo materno – fetal y otros asociados con la inmadurez y los accidentes de parto y representa una de las afecciones más relacionadas con la muerte fetal. Todo esto aporta bajo peso al nacer y alta morbimortalidad por distress respiratorio (44, 45)

Patógena

Muchas infecciones de transmisión sexual son transmitidas más fácilmente a través de las membranas mucosas del pene, de la vulva y menos a menudo de la boca. La membrana visible que cubre el glande del pene es una membrana mucosa (similar a los labios de la boca), aunque no produce ningún moco. Las membranas mucosas se diferencian de la piel en que permiten ciertos patógenos (virus o bacterias) en el cuerpo. Ésta es una de las razones por las que la probabilidad de transmitirse es mucho más alta en el sexo que por otros medios más ocasionales de transmisión, tales como el contacto no sexual, tocarse, abrazos, dar las manos, etc, pero no es la única razón. Aunque las membranas mucosas existan tanto en la boca como en los órganos genitales, para muchas ITS parece ser más fácil la transmisión a través de sexo oral que con besos profundos. Incluso muchas infecciones que son fácilmente transmitidas de la boca a los órganos genitales o de los órganos genitales a la boca, son mucho más difíciles de transmitir de una boca a otra. Con el VIH, los líquidos genitales suelen contener mucho más del patógeno que la saliva. Algunas infecciones etiquetadas como ITS pueden ser transmitidas por el contacto directo de la piel, el herpes simple y el virus del papiloma humano son ejemplos. Por su parte, el virus asociado al sarcoma de Kaposi puede ser transmitido por besos profundos pero también cuando la saliva se utiliza como lubricante sexual.

Dependiendo de la ITS, una persona todavía puede difundir la infección aunque no posean signos de la enfermedad. Por ejemplo, es mucho más probable que una persona propague la infección del herpes cuando las ampollas están presentes (ITS) que cuando están ausentes (ITS). Sin embargo, una persona puede transmitir la infección del SIDA (ITS) en cualquier momento, incluso aunque no haya desarrollado síntomas.

Los profesionales de la salud sugieren un sexo seguro, tal como el uso de condones, como la manera más confiable de disminuir el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual durante la actividad sexual, pero el sexo seguro no debe ser considerado como una protección absoluta. La abstinencia de las actividades sexuales que involucran a otras personas protegerá contra la transmisión sexual de infecciones. La transferencia y la exposición a los líquidos corporales, tales como las transfusiones de sangre y otros productos de la sangre, compartiendo agujas de inyección (como en las drogas), lesiones con las agujas de inyección (cuando el personal médico se pincha inadvertidamente con ellas durante los procedimientos médicos), compartiendo agujas de tatuajes, y el parto, entre otros, son otras vías de transmisión. Estos diversos medios pusieron a ciertos grupos, tales como doctores, hemofílicos y consumidores de droga, particularmente en riesgo.

Los estudios epidemiológicos recientes han investigado las redes que son definidas por relaciones sexuales entre los individuos, y descubrieron que las características de las redes sexuales son cruciales a la extensión de las enfermedades de transmisión sexual. Particularmente, parece ser un factor importante, la mezcla asociativa entre la gente con una gran cantidad de parejas sexuales.

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