Lázaro Cárdenas y su legado en la educación

Históricamente la educación ha sido objeto de discusión en cuanto a la orientación que debe tomar ya que hemos vivido momentos de constantes cambios sociales, políticos y económicos.

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Por lo tanto estos aspectos inciden de manera directa e indirecta en la educación a impartirse en su momento. De esta manera, es necesario hablar de la educación socialista en México y sus aportes en el ámbito educativo.

Lo anterior nos conduce a responder a lo largo de este artículo la siguiente cuestión: ¿Cuáles fueron los objetivos de la educación socialista en México y qué impacto educativo encontramos en la actualidad?

En este caso es preciso mencionar que en el presente trabajo nos centraremos en el tema de la educación socialista en México en el periodo de Lázaro Cárdenas del Rio, tanto en su etapa como gobernador del estado de Michoacán (1928-1932), como a lo largo de su periodo presidencial (1934 -1940).

Sin duda la educación ha sido la base esencial de toda sociedad, de ahí su sentido social. Por ello cabe mencionar que históricamente cada gobernante en nuestro país ha enfatizado a la educación según sus perspectivas, “como había sucedido con los presidentes anteriores, aunque con sus propias características o matices, se busca que la educación fuera el medio para aliviar los problemas sociales, sobre todo de los grupos más desprotegidos”[2]

De esta manera se comenzaba a hablar de una educación socialista durante el periodo del presidente Álvaro Obregón entre 1920 y 1924 como puntualmente lo afirmaba él mismo:

“el socialismo lleva como mira principal tender la mano a los de abajo para buscar un mejor equilibrio entre el capital y el trabajo, para buscar una distribución más equitativa de los bienes con que la naturaleza dota a la humanidad”[3]

Por otra parte podemos hacer mención que en los años de 1920 a 1934 se implantaron variedad de corrientes pedagógicas con tintes o antecedentes socialistas.

La educación socialista tuvo mayor presencia,

“ con la llegada del general Lázaro Cárdenas al gobierno de Michoacán (1928 – 1932), cuando en sus pretensiones por combatir el analfabetismo, repartir la tierra y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores agrícolas, realiza una cruzada educativa a lo largo y ancho del estado de Michoacán, como nunca se había hecho hasta entonces”[4]

En el ámbito educativo y pedagógico, “el papel de la educación y por ende de los maestros rurales consistiría, aparte de enseñar a leer, a escribir y las operaciones matemáticas elementales, en organizar en comités agrarios a los campesinos”[5] , con el propósito de orientarlos para solicitar la tierra o bien como partícipes de campañas con el objetivo de desaparecer el fanatismo religioso.

Durante sus giras como candidato a la presidencia de la República, específicamente en febrero de 1934 en su visita a Chiapas, el general Cárdenas referente a los indígenas,

“Habló de incorporarlos, es decir, de llevarlos al mundo mestizo. Por ese motivo señalo más adelante que era necesario capacitarlos para que fueran considerados como factores de interés en la economía mexicana, y convertirlos en hombres aptos para el cultivo intelectual y en fuerza económica activa para provecho de su raza”[6]

Por lo tanto la educación socialista en Michoacán intentaba a través de actividades diversas como la alfabetización indígena de niños, jóvenes y adultos vincular a la escuela como proceso de producción nacional con visiones de formar una sociedad igualitaria, es decir construir una única sociedad mexicana. A esto refiere Gunther:

“todavía durante la presidencia de Cárdenas se percibe un giro de la castellanización directa hacia los primeros intentos de implementar una educación bilingüe (…) la enseñanza de la lengua purhé no es un fin en sí mismo, sino un medio para incrementar la eficacia del proceso de aculturación, cuyo objetivo último sigue siendo el abandono definitivo de la lengua materna”[7]

En cierta forma había una clara preocupación por la educación del indígena, por integrarlo a la sociedad mexicana, por tal motivo el idioma jugaba un papel imprescindible para incorporar al ciudadano y lograr el objetivo de la educación socialista del indígena.

En Michoacán uno de los primeros intentos por vincular la educación socialista del indígena fue el denominado Proyecto Carapan en julio de 1932, establecido en la zona Purépecha de la Cañada de los Once Pueblos, con el cual se pretendía:

“Crear un instituto de estudio de investigaciones de orden etnológico y, mas ampliamente, sociológico, y a la vez poner en juego un programa de acción tendiente a culturalizar al indio y mejorar las condiciones de vida y lograr la integración de las comunidades al conglomerado social mexicano. Indagar cuáles procedimientos puestos en juego son los más adecuados para alcanzar los fines generales que el gobierno de México persigue a su problema indígena” [8]

La razón por la cual se eligió el pueblo fue porque,

“tal sector resultó ser ideal para los propósitos, por cuanto el profesor Sáenz quería contemplar desde ahí el llamado problema indígena, viéndolo de adentro para afuera, casi como lo mirara el nativo, para quien si piensa en ello, la cuestión se torna problema mexicano”[9]

Entre otros aspectos se relacionaban el;

a) “marcado perfil indígena que hubiera podido conservarse a pesar de la invasión mestiza;

b) que al propio tiempo que se conservara esta idiosincrasia genuina, tuviera la permeabilidad suficiente para ser fecundada por las corrientes exteriores, es decir, aquel momento propicio a los que el profesor Sáenz consideraba como la mexicanización del indio” [10]

Así podemos notar un verdadero principio y normas de trabajo social por parte del profesor Moisés Sáenz como lo muestran sus escritos en el diario de campo la trabajara con el proyecto Carapan:

“Recuerden muchachos que ustedes no van a trabajar en la comunidad, sino con y para la propia comunidad. Ustedes son sólo animadores, asesores, son promotores, no ejecutores, deben por tanto consultar la opinión de los líderes de las comunidades. Tienen que impulsar asentimiento, recabar su colaboración o cooperación; la de una gran mayoría de miembros de la comunidad. No traten de emprender faena alguna que no haya sido consultada y para la cual hayan logrado el visto bueno de la comunidad. Respeten las ideas, las costumbres y sobre todo los patrones culturales de los miembros de la comunidad, por mas contradicciones que les parezcan. Inicien aquellos proyectos que tengan posibilidades de éxito; aquellos para los cuales se cuentan con mayores recursos; luego pueden acometerse los más difíciles”[11]

Al proyecto mencionado, Moisés Sáenz lo consideró el bosquejo de una experiencia, debido a que la estación duró únicamente siete meses, sin alcanzar los resultados esperados y a pesar de haber incluido técnicos destacados, tomando en consideración el corto tiempo que permaneció, como consecuencia arrojó resultados desalentadores, concluyendo Moisés Sáenz en que “la escuela es un escaso instrumento para alcanzar las metas propuestas”[12]. Además de reconocer algunas limitaciones como él mismo lo expresa desde un sentido ético profesional:

“Carapan me despejó algunas pocas ilusiones sobre los grupos nativos (…) Pero el mayor servicio que me hizo fue aclararme esta doble tesis fundamental: el problema del indio es primordialmente un problema humano, y en cuanto a México, corre en función de la integración nacional (…) Socializar al indio no es ni incautarlo, ni regimentarlo, ni experimentarlo; es hacerlo una parte de nosotros mismos y esto quiere decir que siendo buenos mexicanos aprendemos también a ser mejores indios”[13]

Sin duda encontramos un hombre con fuerza y vigor en sus ideales, reflejadas en acciones rígidas sin dejar de un lado el manejo técnico-científico.

“Otro de los proyectos educativos para los indígenas michoacanos lo fue el Proyecto Tarasco (1939) que operó en Paracho con el apoyo del entonces Presidente de la República, el señor Lázaro Cárdenas del Río, donde se pretendió enseñar a los indígenas lo básico, aparte de prepararlos para las artes y oficios, porque la situación en aquellos días era terrible en el campo educativo donde pocos centros existían en esta región”[14]

Es así como en previos acuerdos en el mes de julio de 1939 se instala el Proyecto Tarasco en la comunidad de Paracho, Michoacán. Quedando así Maurice Swadesh en la Escuela Vocacional de Agricultura auxiliado por Maxwell D. Letrop, “el Proyecto Tarasco tuvo como objetivo ensayar una forma de educación bilingüe que proporcionara los conocimientos básicos a la población indígena para incorporarla a lo que en ese entonces se concibió como la vida nacional”[15]

Entonces como primeras actividades a favor del Proyecto Tarasco se diseñó un alfabeto para el programa P’urhépecha, cartillas ilustradas con silabas, cuentos, temas sobre agricultura, alimentación e higiene, leyendas, entre otros, es decir material de interés especial para los indios.

Una vez establecido el Proyecto Tarasco se llevó a cabo un primer curso de aproximadamente un mes para formar a los maestros nativos alfabetizadores, el cual fue verdaderamente sorprendente al reflejar los resultados en los alfabetizados. Jóvenes egresados de la Escuela Normal de Morelia, del Internado Indígena de Morelia, de la Escuela “Hijos del Ejercito” de Pátzcuaro y del Internado Indígena de Erongarícuaro.

En relación a la capacitación de 20 jóvenes, Swadesh mencionaba que era importante el vínculo con la teoría y la práctica. “Por ese motivo se instaló en el Internado Indígena de Paracho una pequeña imprenta para publicar el material del proyecto y un periódico semanal en P’urhépecha, que se sacaba a la plaza pública el día domingo, día de mercado en Paracho y en las misiones culturales”[16]

Es relevante mencionar que en cuanto al proceso de aprendizaje, primeramente era necesario que la misión del grupo de jóvenes cumpliera la meta de alfabetizar, como evidencia saber leer y escribir en su lengua materna para que así el segundo proceso consistiera en la castellanización y por consiguiente el grupo misionario se movilizara a otra localidad en los alrededores de Paracho, pero mientras no se cumpliera el cometido tenían que permanecer ahí.

El Proyecto Tarasco tuvo un gran impacto ante la sociedad indígena de Michoacán en el sentido cultural, ya que la población encontraba sus propias raíces con una nueva perspectiva de vida civilizada. Contrario a ello hacen presencia críticos como Mendieta y Núñez, sosteniendo que:

“el proyecto tarasco fue un fracaso que, según él, ya había previsto. Así lo afirmó en 1942, en el número 3 de la Revista Mexicana de Sociología que el mismo dirigía, pues consideraba que la realización y patrocinio del Proyecto era idea de algunos políticos, en cuyas manos cayó el Departamento de Asuntos Indígenas durante el gobierno Lázaro Cárdenas, afirmando que era una manifestación de limitación extralógica de lo que se hacia en la Rusia Soviética y asegurando que el entonces jefe del Departamento citado [don Luis Chávez Orozco], trataba solamente de forzar la realidad nuestra para hacerla entrar en sus ideas y fines políticos de carácter comunista”[17]

De hecho el Proyecto Tarasco incluido en el Sexenio de Lázaro Cárdenas tuvo relevancia en su momento y fue decayendo no por los criticas u otros factores incidentales, sino porque Ávila Camacho como presidente de México ingresa haciendo ciertos cambios, uno de ellos fue el Departamento de Asuntos Indígenas, el cual más tarde se dejó de apoyar en la práctica y finalmente se terminó.

En efecto el Proyecto Tarasco se esfumó, pero otra iniciativa similar cobra vida en agosto del año de 1945 por iniciativa de Alfonso Caso, encabezando en esa época la Dirección de Enseñanza Superior de Investigaciones Científicas. El se reúne con miembros del Comité de Filólogos y Lingüistas, conformados en Consejo de Lenguas Indígenas, con el fin de diseñar un programa de trabajo, lo que en ese momento dio apretura al Instituto de Alfabetización para Indígenas Monolingües con el propósito de dar pie a la “Campaña Nacional contra el Analfabetismo”[18]

Hay que tomar en cuenta que para la campaña anteriormente mencionada se retomaban las ideas y experiencias P’urhépecha, así como los métodos empleados para el proceso de enseñanza. Aunque ambos proyectos tenían un fin común, se toparon con grandes diferencias, por lo tanto fue necesario hacer ciertos cambios y mejoras al nuevo proyecto.

De esta manera “El instituto de Alfabetización, como continuador de los principios del Proyecto Tarasco, centró sus esfuerzos principales en cinco grupos étnicos del país. Náhuatl de Puebla, Náhuatl de Morelos, Maya de Yucatán, Otomí de Mezquital Hidalgo y P’urhépecha de Michoacán”[19]

En realidad han sido infinidad de resultados que se han obtenido gracias al Proyecto Tarasco, el cual fue el propiciador de la educación indígena y que a partir de ello se han interrelacionado otros programas y proyectos de índole indígena. El proyecto ha ofrecido magníficas bondades y grandes aportes pedagógicos y socio-culturales. Por esta razón no podemos hablar de un proyecto muerto, ya que diversos investigadores han tenido que recurrir a este proyecto para fundamentar a otros a llevarse a cabo en nuestro país y en el extranjero.

Implantar un sistema de educación socialista fue un verdadero reto que no surge al momento de diseñar el Plan Sexenal, sino que se concibe a partir de las ideas revolucionarias externadas por políticos, profesores y dirigentes en la vida nacional de las regiones. El Plan Sexenal fue una vía o medio para la inclusión de la reforma al artículo 3o constitucional. Por lo tanto y refiriéndonos a la época cardenista podemos mencionar que,

“Durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas (1934 – 1940), se modifico el articulo 3o constitucional, para dar lugar a la educación socialista y obligar por primera vez a las escuelas privadas a seguir los programas oficiales. Esta nueva orientación impulsó la educación en todos los niveles, con lo que respecta a la educación primaria, se crearon internados comunales, comedores y becas; las escuelas se vincularon con los centros de producción, alentando a la educación técnica y creando las escuelas regionales campesinas para formar maestros rurales”[20]

Es así como el 1 de diciembre de 1934 entró en vigor la reforma al artículo 3o constitucional, estableciendo una educación socialista. Esta propuesta fue sometida ante respectivas cámaras de Diputados y Senadores para ser aceptada quedando de la siguiente manera:

“La educación que imparta [el Estado] será socialista y, además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social”[21]

Respecto a lo anterior se especificaba que sólo el Estado impartiría educación primaria, secundaria y normal, además de proveer planes, programas y métodos, sin dejar de considerar que la educación primaria sería obligatoria y se impartiría gratuitamente.

De ésta reforma educativa al articulo 3o constitucional no podemos perder de vista que la finalidad “era orientar a los ideales y actividades de la niñez y juventud mexicana hacia el socialismo, para así dar término a la anarquía ideológica y desorientación que existe en las mismas”[22]

Desde otra perspectiva Isidro Castillo comenta “yo creo que la escuela que predica la reforma socialista contiene dos ideas fundamentales: una idea de carácter enteramente racionalista y científica”[23]

La reforma buscaba quitar la venda de la ignorancia a todas la población, que todo lo que existe tiene un sentido y una explicación en base a la ciencia.

Con ésta nueva reforma el gobierno buscaba una verdadera renovación del país, debido a que los trabajadores del campo y de la ciudad, al igual que las clases medias, habían sido golpeados duramente por la depresión económica de 1929; gracias a la educación socialista también se buscaba hacer funcionar el ejido desde el escenario nacional.

“una vez electo Lázaro Cárdenas, reiteró su compromiso de impulsarla, pues era un instrumento que iba a coadyuvar a la abolición de un régimen económico individualista y a la creación de una economía colectivizada en beneficio de los trabajadores del campo y la ciudad”[24]

Y precisamente a manera de ilustración podemos mencionar que así como hubo personas a favor, de igual modo las hubo en contra, muestra de ello son los enfrentamientos que acaecieron entre maestros opositores del medio rural y urbano, así como el hostigamiento del magisterio.

En cuanto a las reacciones, el sector que se vio más afectado fue el clero, ya que un objetivo fundamental del artículo 3o constitucional era la lucha en contra del fanatismo religioso. Consecuente con ello las acciones de mayor envergadura ocurrieron el día 30 de abril de 1934, semanas antes de la reforma educativa en proceso: “El Arzobispo de México, Pascual Díaz, se lanzó contra la educación socialista y de los padres de familia que la aceptaran. Exhortando a los católicos a luchar contra el establecimiento de ella”[25], otros ejemplos fueron las persecuciones y asesinatos de maestros.

Es notorio que el clero se consideraba como enemigo de la educación socialista por las acciones que lo señalaban. Pero además de esto se vivía una situación de controversia, o más bien de confusión por los maestros, como Salvador Camacho lo expresa a través de testimonios reales, en este caso en palabras de una maestra queretana;

“algunos maestros se extralimitaban en sus ideas, no supieron comprender la verdadera ideología de la escuela socialista. Creían que esa orientación consistía en hablar de Rusia, hablar del comunismo, y no era esto, era cultivar en la mentalidad del campesino su igualdad con toda la gente del mundo (…) proponiéndose eliminar sus complejos de inferioridad”[26]

Uno de los medios de comunicación importantes en esa época era el periódico El Universal, que en su artículo publicado el 15 de noviembre de 1934 “recomendaba cautela en la implantación de la escuela socialista, en vista de que existían tantos tipos de socialismo”[27]

Durante el sexenio de Lázaro Cárdenas y con el fin de apoyar al maestro tanto rural como urbano, se llevaron a cabo cursos de capacitación e impresión de folletos sobre el objetivo de la educación socialista, de antemano el presidente Cárdenas sabía que el medio que serviría para establecer el nuevo sistema educativo eran sin duda los maestros, aunque esto se tornaba difícil porque además aunado a la confusión del socialismo por parte del maestro, se encontraba el nivel de analfabetismo que existía en esa época. Lo que es digno de admirar es el compromiso y el arduo trabajo del presidente Cárdenas, del Instituto de Orientación Socialista y demás instancias preocupadas por un rumbo adecuado de la educación socialista, derrocando además el anarquismo presente en todo cambio social, educativo, político y económico.

Conclusión

En México hemos vivido bajo diferentes gobiernos, cada uno con sus propios ideales y características muy propias. Los movimientos sociales, económicos y políticos que ocurren en otros países no pasan desapercibidos, porque de manera directa o indirecta influyen en cierto momento en el gobernante en turno.

Ahora nos remite a hablar de la educación socialista del general Lázaro Cárdenas del Rio como gobernador de Michoacán (1928 – 1932) y presidente de México (1934 – 1940) como puntualmente se hizo en apartados anteriores.

Es sabida la importancia de diversos grupos indígenas que residen a lo largo y ancho de nuestro país. Años atrás el indígena era excluido de la sociedad mexicana, existía, pero bajo ninguna consideración, porque se pensaba no tenia sentido incluirlo por su ignorancia.

La educación socialista vino a incorporar a los indígenas a la vida nacional. Dos experiencias pedagógicas dieron testimonio de la inclusión indígena, por una parte el Proyecto Carapan que pretendía implementar un programa que permitiera enseñar a leer y escribir los elementos de la aritmética en idioma P’urhépecha y castellano, mientras que el Proyecto Tarasco buscaba algo parecido, pero agregándole la lucha social con el fin de mejorar las condiciones de vida.

El escenario durante el periodo de Lázaro Cárdenas nos muestra un intento por consolidar los diferentes grupos indígenas y la sociedad mestiza como única sociedad, aunque se observe en las diferentes comunidades, tradiciones y costumbres, lengua propia, ideología, entre otros.

En dos palabras, cultura propia, que nos sigue identificando como sociedad única o sui generis como los investigadores denominan.

Para concluir, hemos visto el origen y la preocupación por la educación indígena, de igual forma el rumbo que ésta ha tenido. Ello nos orienta a seguir analizando y reconstruyendo los hechos históricos de mayor envergadura que en México han acaecido.

Notas

[1] Lic. en Pedagogía. Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”, Morelia, Michoacán.

[2] LECO Tomas, Casimiro. La educación Socialista en la Meseta P´urhepecha 1928 – 1940. IMCED, Morelia, Michoacán, 2000, p. 113

[3] MEDIN, Tzvi. El Minimato Presidencial: Historia Política del Maximato 1928 – 1935. Era, México, 1998 p. 24.

[4] MALDONADO Gallardo, Alejo, et al. Una educación para el cambio social 1928 – 1940. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán, 2008, p. 87

[5] Ibidem p. 97

[6] Ibidem. p. 207

[7] DIETZ, Gunther. Indigenismo y educación diferencial en México: Balance de medio siglo de políticas educativas en la región P’urhepecha. Revista Interamericana de Educación de Adultos 21, No. 1, p. 46

[8] SÁENZ, Moisés. Carapan: Bosquejo de una experiencia. SEP, México, 1936, p. 15

[9] BALHEN, Jesús “La estación experimental de los once pueblos de la cañada” (Carapan) ¿Podría considerarse como el primer proyecto Latinoamericanista de educación fundamental? CREFAL. 1989 P. 1

[10] Ibid, p. 2

[11] REYES, G, Cayetano. La educación indígena durante el cardenismo. 1983. CREFAL, p. 1

[12] MALDONADO Gallardo, Alejo, Op. Cit., p. 126

[13] BALHEN, Jesús Op, Cit., p. 36

[14] LECO Tomás, Casimiro. La Historia Normal Indígena de Michoacán: Historia, Pedagogía e Identidad Étnica. Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales. Morelia, Michoacán. 2008, p. 62

[15] HERNÁNDEZ, Miguel. Sigue la migración espiritual de indígenas P´urhépechas a otras religiones. Xiranhua Diario digital 15 de diciembre, 2004

[16] LECO Tomas, Casimiro. La educación Socialista en la Meseta P´urhepecha 1928 – 1940. Op. Cit. p. 166

[17] Ibíd. p. 170

[18] Ibíd. p. 171

[19] Ibíd. p. 172

[20] RODRÍGUEZ Jurado, Ismael. Historia de Nahuatzen. Voz de Michoacán. Morelia, Michoacán. 2004, p. 65

[21] SOLANA, Fernando. et al. Historia de la Educación Pública en México. SEP – FCE, México, 1981, p. 274

[22] LECO Tomas, Casimiro, Op. cit., p. 124

[23] CASTILLO, Isidro. México: sus revoluciones sociales y la educación. UPN : EDDISA, México, 2002, p. 74

[24] Ibidem. p. 125

[25] Ibidem. p. 128

[26] CAMACHO Sandoval, Salvador. Los maestros rurales en la educación socialista. Testimonios en Historia Mexicana del Colegio de México. México, abril – junio, 1987, p. 85

[27] MENESES Morales, Ernesto. Tendencias educativas oficiales en México 1911-1934. Centro de Estudios Educativos, México, 1986, p. 219

Bibliografía

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  • SOLANA, Fernando. et al. Historia de la Educación Pública en México. SEP-FCE, México, 1981.

Foto tomada de Aquí es Querétaro

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