5. Tendencias recientes de la producción de cafe en el mundo

En este apartado describiremos los efectos que para la producción mundial del grano tuvo el término de las cláusulas económicas del CIC debido a sus repercusiones dentro del mercado y para los países productores. Posteriormente se enunciarán algunas de las características más importantes de dichos países, como su producción anual y las variaciones con respecto a otros años, y el lugar que por ello ocupan como productores mundiales durante los años noventa. Al mismo tiempo mostraremos ciertos ejemplos de la influencia de determinados factores internacionales en la disminución o incremento de sus cosechas. Los dos criterios que se siguen para la selección de los países en estudio son los de importancia por volumen producido y capacidad para incrementar su producción, todo ello tanto para los granos arábicos como los robustas.

Producción cafetalera en países representativos.

"Las características geográficas y climatológicas necesarias para el cultivo del cafeto y la fase colonialista en que surgió hicieron que algunos países con posibilidades naturales para desarrollar este cultivo lo constituyeran en uno de los sectores de la economía que apoyaron su desarrollo durante esa fase, pues tenían condiciones sociales para estructurar una economía cafetalera floreciente: terratenientes con capitales consolidados, tierras vírgenes, agua, mano de obra esclava o muy barata y una situación política de subordinación a las metrópolis. (…) Esas circunstancias configuraron economías cafetaleras fuertes, como la brasileña y la colombiana"[1].

Así, la producción mundial del grano ha tenido una constante tendencia creciente no exenta de altibajos provocados tanto por la acción conjunta de diversos factores internacionales como por la misma naturaleza del cafeto, que tiene una variación anual que propicia volúmenes mayores en un año y menores al siguiente. A esta inestabilidad histórica se sumó la falta de coordinación entre países oferentes y demandantes, por lo que productores, comercializadores y compradores vieron incrementarse los riesgos en la compraventa del grano.

Como vimos anteriormente, esta situación sólo cambió en la segunda mitad del siglo XX, con la aparición de la OIC y sus cláusulas económicas. Así, a partir de 1962 los Convenios Internacionales del Café limitaron de manera parcialmente efectiva el crecimiento de la producción exportable* del grano por medio de regulaciones internacionales que se aplicaban dentro de los países signantes, restringiendo tanto el crecimiento de nuevas plantaciones como la exportación del grano en cantidades mayores a las permitidas.

No obstante que desde mediados de 1989 dichas reglamentaciones fueron eliminadas, terminándose así las trabas internacionales para aumentar la superficie sembrada con café y para exportarlo a todo el mundo, los bajos precios que siguieron a la liberalización del mercado inhibieron en gran medida el crecimiento de la producción, lo que repercutió negativamente en la economía de los países cafetaleros. Esta situación se prolongó hasta mediados de 1993, año en el que los precios empezaron a subir, por lo que los gobiernos de los países productores y los empresarios de la industria ampliaron las zonas sembradas con el aromático y mejoraron sus rendimientos. Esto favoreció que durante esta década se mantuviera la tendencia positiva de la producción del grano, que sólo disminuía por factores normalmente climáticos o comerciales de corto o mediano plazos.

Así, la producción ha sido determinada por numerosos elementos entre los que destaca el precio y factores políticos y climáticos, lo que influye en la mayor o menor incorporación de tecnología, cuidado en la calidad y en última instancia, en el volumen producido.

Sin embargo, es importante señalar que los efectos de dichos factores no son fácilmente observables en el corto plazo debido a que el cafeto tiene una flexibilidad menor a la de otros productos agrícolas dado su ciclo productivo y las características socio-económicas de los cultivadores. Esto ocasiona que la estructura productiva no pueda modificarse al mismo ritmo de los factores nacionales e internacionales. Este fenómeno dificulta enormemente el pronto aprovechamiento de precios altos del grano al mismo tiempo que hacen muy costoso el cambio a otro cultivo en tiempos difíciles, por lo que una mala temporada sólo se reflejará varios años después, como sucedió en el periodo 1989-1994.

 

Fuentes.

[1] Aurora C. Martínez Morales; op. cit.; Pág. 17

* La producción exportable es la producción anual total menos el consumo interno de los países productores. (…) Cualquier diferencia entre la producción exportable y las exportaciones efectivas (en más o en menos) da lugar a modificaciones, en más o en menos, de las existencias de arrastre al año siguiente. Tomado de UNCTAD/OMC – CCI; Suplemento; op. cit.; Pág. 8.

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