El paradigma holográfico.
Si el mundo concreto no es otro que una realidad secundaria y, lo que existe no
es otra cosa que un torbellino holográfico de frecuencias y, si el cerebro sólo es un
holograma que selecciona algunas de estas frecuencias, transformándolas en
percepciones sensoriales, ¿qué cosa sería la realidad objetiva? En otras palabras: no existe. El mundo material es una ilusión.
Nosotros mismos creemos ser entidades físicas que se mueven en un mundo
físico; pero todo esto es parte del campo de la pura ilusión. En realidad somos un tipo
de "receptores" que flotan en un calidoscópico mar de frecuencias y lo que extraemos de ello lo transformamos mágicamente en realidad física: uno de los mil millones de "mundos" existentes en el superholograma.
Este impresionante nuevo concepto de la realidad ha sido bautizado "paradigma holográfico" y aunque muchos científicos lo hayan acogido con escepticismo, ha entusiasmado a muchos. Pribram, Neurocirujano de la Universidad de Stanford, California, fue el creador de la teoría del modelo holográfico del cerebro. Desde fines de la década del sesenta ha venido divulgando su pensamiento el que se ha complementado con las visiones de investigadores de la talla de David Bohm y Stanislav Grof, entre otros. Pribram,
formuló su modelo holográfico buscando cómo y dónde se almacenan los recuerdos. Se suponía que cada recuerdo tenía una localización específica en el cerebro, en algún
lugar de las células cerebrales. Los experimentos obtenidos por Wilder Penfield
mediante la estimulación cerebral de pacientes epilépticos, que indicaban que
estimulando los lóbulos temporales de los sujetos, éstos eran capaces de revivir
situaciones completas, ayudaban a sustentar esa teoría. Sin embargo los
descubrimientos de Karl Lashey, Psicólogo conductista americano, famoso por su
contribución al estudio del aprendizaje y a la memoria, hicieron reformular la teoría de
Penfield. Tras entrenar a varias ratas en distintas tareas, les extirpaba la parte del
cerebro donde se suponía residía lo aprendido o el recuerdo de lo aprendido. Sin
embargo nunca pudo extirparles el recuerdo. Por lo tanto, el recuerdo no estaba
localizado en una parte del cerebro, si no que estaba ampliamente distribuido a través
del córtex. Dispenza especifica el hipotálamo con región donde habitan los aprendizajes
realizados durante nuestra vida, pero se refiere a aprendizajes no conscientes. En el
momento en que se hacen conscientes, se convierten el holográficos y se diseminan por
el cerebro, creando redes neuronales diferentes por el sólo hecho de conocerlos, así se
redistribuyen nuevas áreas de conocimiento y se unifican los hemisferios cerebrales. El
conocer un aprendizaje inconsciente se convierte en nuevo aprendizaje en el lóbulo
frontal derecho hacia el izquierdo.
Para Pribram, la única explicación posible es que los pensamientos no se sitúan en
ningún lugar específico del cerebro, sino en todos a la vez, debido a los patrones de
interferencia del sistema holográfico. Un holograma se produce cuando un rayo láser se
divide en dos rayos distintos y el primero de ellos se hace rebotar contra el objeto que
va a ser fotografiado. Se permite que el segundo rayo choque con la luz reflejada del
primero. Cuando ocurre la colisión se produce un patrón de interferencia que se graba
después en una placa, cuya imagen difiere mucho de la original. Sin embargo si
proyectamos otro rayo láser sobre cualquier punto de la película, o cualquier luz
brillante reaparece la imagen tridimensional del objeto original. Además, cada parte del
holograma contiene el holograma completo. Por otra parte, también se comprobó que la vista se procesa de forma holográfica. Se observó que individuos que había perdido, o tenían deteriorado el nervio óptico, eran capaces de realizar tareas visuales complejas (lo que confirma que una parte del cerebro utilizada tradicionalmente para algo, puede ser empleada para realizar las tareas de la parte ausente; con lo que la especificidad celular no es tan evidente). De igual manera ocurría con aquellos sujetos con el 90% de la corteza visual eliminada. Por lo tanto, no existe correspondencia uno a uno entre lo que el ojo ve y la imagen proyectada en el
cerebro. Pribram midió la actividad eléctrica de monos mientras realizaban ejercicios
visuales. Los resultados eran incompatibles con la opinión de que sobre la superficie
cortical se proyecta una imagen semejante a una fotografía y la resistencia que mostraba la corteza visual respecto a la escisión quirúrgica indicaban que la visión también estaba distribuida por el cerebro como la memoria. La concentración de neuronas en el cerebro es tan densa, que se produce una expansión de la información de tal manera que se producen patrones de interferencias constantemente., lo que configura una colección calidoscópica y casi infinita de patrones. Esto confiere un carácter holográfico al procesamiento de la información recibida, no solo a través de la vista, sino a través de todos los órganos perceptivos, incluso todos los órganos.
Lo que ocurre comúnmente en el ser humano es que ha considerado sólo una
forma de interpretar la realidad y repite patrones comportamiento, pensamiento y
emoción recorriendo solo una parte de la holografía. Como en las partes está el todo, a
través de ese recorrido estimulado durante la vida se puede llegar a otros nuevos por el
hecho de la existencia de patrones de interferencia constantes, incluso llegar a
aprendizajes no recordados y la totalidad de los mismos sin detención e ninguno.
Conocemos todo pero no lo sabemos.
David Bohm, experto en teoría cuántica y colega de Einstein, comenzó su teoría
holográfica en el límite mismo de la materia, en el mundo de las partículas subatómicas.
Bohm, fascinado por la física cuántica, que afirma que las partículas subatómicas se
pueden manifestar como partícula y como onda. Son los algos, que son siempre ambas
cosas de un modo u otra denominados quanta, y constituyen según los físicos la materia
básica de la que está hecho el universo entero. Existe conexión entre acontecimientos
subatómicos que aparentemente no estaban relacionados entre sí. Bohm opinaba que si
las partículas subatómicas sólo empiezan a existir en presencia de un observador,
entonces no tiene sentido hablar de las propiedades y características que tienen antes de
ser observados. Un descubrimiento asombroso de la física cuántica era que si la materia
se rompe en trozos cada vez más pequeños, al final se llega a un punto en que esos
trozos (electrones, protones…) dejan de tener características de cosas. Los electrones, si
bien pueden comportarse a veces como una pequeña partícula compacta, materialmente
no poseen dimensión alguna. El electrón puede manifestarse como partícula y como
onda. Si se dispara un electrón contra la pantalla de una televisión apagada, cuando
choca con las sustancias fosforescentes que cubren el cristal aparece un diminuto punto
de luz, pero también puede disolverse en una borrosa nube de energía y comportarse
como si fuera una onda extendida por el espacio. Y esta capacidad camaleónica es
común a todas las partículas subatómicas.
Así mismo, en 1993 el famoso físico teórico alemán G. Hooft presentó una
audaz propuesta que recuerda a la Alegoría de la Caverna de Platón. Esta propuesta, que
es conocida como Principio Holográfico, consta de dos afirmaciones básicas:
Afirmación 1: La primera afirmación del Principio Holográfico es que toda la
información contenida en alguna región del espacio puede ser representada como un“Holograma” – una teoría que “vive” en los límites de esta región. Por ejemplo, si la
región del espacio en cuestión es la sala de té del Departamento de Matemáticas
Aplicadas y Física Teórica, entonces el principio holográfico afirma que toda la física
que tiene lugar en la sala puede ser representada por una teoría que está definida en los
muros de la sala.
Afirmación 2: La segunda afirmación del Principio Holográfico es que la teoría en los
límites de la región del espacio en cuestión debería contener como mucho un grado más
de libertad por área de Planck.
Un área de Planck es el área encerrada por un pequeño cuadrado que tiene una
longitud de lado igual a la longitud de Planck, una unidad básica de longitud que
normalmente se denota como Lp y es una unidad fundamental de medida, ya que es el
parámetro con las dimensiones de longitud que puede ser construido a partir de las
constantes básicas G (constante de Newton para la fuerza de las interacciones
gravitatorias), h (constante de Planck para la mecánica cuántica), y c (la velocidad de la
luz).Un rápido cálculo revela que Lp es efectivamente muy pequeño:
Lp = 1,6 x 10-33 centímetros
Para mucha gente, el Principio Holográfico resulta extraño y en contra de la intuición:¿Cómo podría toda la física que tiene lugar en una habitación ser equivalente a alguna
física definida en los muros de la habitación? ¿Podría, en realidad, toda la información
contenida en tu cuerpo estar representada por tu “sombra”? ¿El hombre refleja su sombra, o la sombra se refleja a sí misma?
De hecho, el modo en que el Principio Holográfico aparece en la Teoría M es
mucho más delicado. En la Teoría M nosotros somos las sombras del muro. La “habitación” es algo mayor, un espacio-tiempo de cinco dimensiones y nuestro mundo
de cuatro dimensiones es solo el límite de este espacio mayor. Si intentamos movernos
fuera del muro, nos estamos moviendo en una dimensión extra del espacio – una quinta
dimensión. De hecho, la gente ha estado recientemente intentando pensar formas en las
que podríamos “probar” experimentalmente esta quinta dimensión.
En el corazón de muchas de estas excitantes ideas hay una versión del Principio
Holográfico conocido como correspondencia adS/CFT. ¿Eres TÚ un holograma?
La Teoría M y la correspondencia adS/CFT
La correspondencia adS/CFT es un tipo de dualidad, que afirma que dos teorías
físicas aparentemente distintas son en realidad equivalentes. En un lado de esta dualidad
está la física de la gravedad en un espacio-tiempo conocido como espacio anti-de Sitter
(adS). El espacio de cinco dimensiones anti-de Sitter tiene un límite con cuatro
dimensiones, y en cierto límite parece un espacio-tiempo plano con una dirección
temporal y tres espaciales. La correspondencia adS/CFT afirma que la física de la
gravedad en un espacio anti-de Sitter de cinco dimensiones, es equivalente a cierta
Teoría supersimétrica de Yang-Mills que está definida en los límites de adS. Esta Teoría
de Yang-Mills es de esta forma un “holograma” de la física que tiene lugar en cinco
dimensiones. La Teoría de Yang-Mills tiene un grupo gauge SU(N), donde N es muy
grande, y se dice que es supersimétrico porque tiene una simetría que permite
intercambiar bosones y fermiones. La esperanza es que esta teoría nos enseñará
finalmente algo sobre la QCD (quantum chromodynamics o cromodinámica cuántica),
que es una teoría con un grupo gauge SU(3). La QCD describe interacciones entre
quarks. Sin embargo, la QCD tiene mucha menos simetría que la teoría definida en la
frontera de adS; por ejemplo, la QCD no tiene supersimetría. Además, aún no se sabe
cómo incorporar una propiedad crucial de la QCD, conocida como libertad asintótica.
La hipótesis del "Universo Holográfico" nos dice que la información de todo el
universo está contenido en cualquier subconjunto de éste. Por lo tanto, tendría que ser
posible reconstruir el universo completo a partir de un simple microbio. En otras
palabras: las partes son reproducciones a escala del todo, o también: el todo está
contenido en cada una de sus partes, al igual que en un holograma. Si fragmentamos en
varias partes la placa de un holograma, ocurrirá que cada sección tendrá la facultad de
reproducir por sí misma la imagen original. Una idea similar se esboza en el Sutra
Avatamsaka (Siglo ~ V AC):
En el cielo de Indra hay una red de perlas de tal forma ordenadas que si miras a una,
ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no
es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y es, de hecho, todos los
demás [...Y dentro de la Torre de Indra...] hay también cientos de miles de torres [o
Universos], cada una de las cuales está tan exquisitamente adornada como la Torre
principal misma y tan espaciosa como el cielo. Y todas estas torres, más allá de lo que
en número podría calcularse, no se molestan en absoluto unas a otras; cada una
preserva su existencia individual en perfecta armonía con todo el resto; no hay aquí
nada que impida a una torre estar fusionada con todas las demás individual y
colectivamente; hay un estado de perfecta entremezcla y, sin embargo, de perfecta
ordenación. Sudhana, el joven peregrino, se ve él mismo en todas las torres y en cada
una de ellas, donde el todo está contenido en cada una y cada una está contenida en
el todo.
La hipótesis que dice que la parte contiene al todo se puede expresar
matemáticamente:
Queremos que la parte sea una reproducción a escala del todo, es decir:
La Psicosis y el orden implicado. Montague Ullman.
Montague Ullman, fundador del laboratorio del Sueño del Centro médico
Maimónides de Brooklyn, Nuevayork, y profesor emérito de Psiquiatría Clínica en el
Albert Einstein College of Medicine, también en Nueva York, explica algunos aspectos
de la psicosis. En opinión de Ullman, la idea holográfica también puede explicar
algunos aspectos de la psicosis. Tanto Bohm como Pribram han señalado, que las
experiencias que los místicos han relatado durante años, la sensación de unidad cósmica
con el universo, el sentido de unidad con toda la vida, etc, suenan de forma muy
parecida a las descripciones del orden implicado. Sugieren que quizás, los místicos son
capaces de ver más allá de la realidad explicada ordinaria y de vislumbrar sus
cualidades más profundas y más holográficas. Ullman piensa que los psicóticos también
son capaces de experimentar ciertos aspectos del nivel holográfico de la realidad.
Los esquizofrénicos, por ejemplo cuentan a menudo que tienen sensaciones
oceánicas de unidad con el universo, pero de una forma mágica y artificiosa. Describen
la sensación de pérdida de fronteras entre ellos y los otros, lo cual les lleva a pensar
que sus pensamientos ya no son privados. Creen que pueden leer los pensamientos de
otras personas. Y en vez de ver la gente, los objetos y los conceptos como cosas
individuales, muchas veces los ven como miembros de subclases cada vez más grandes,
una tendencia que parece ser una forma de expresar en la carácter holográfico de la
realidad en la que se encuentran.
A juicio de Ullman, los esquizofrénicos intentan transmitir sus sensación de
totalidad continua del mismo modo en que ven el tiempo y el espacio. Hay estudios que
demuestran que muchas veces, los esquizofrénicos tratan lo contrario de una relación
exactamente igual que una relación. Por ejemplo, según la forma de pensar de los
esquizofrénicos, decir que el acontecimiento A sigue al acontecimiento B es lo mismo
que decir que el acontecimiento B sigue al acontecimiento A. La idea de que un
acontecimiento sigue a otro en una secuencia temporal cualquiera no tiene sentido,
porque todos los momentos son iguales para ellos. Lo mismo ocurre en cuanto a lo que
refiere a las relaciones espaciales. Si la cabeza de un hombre está sobre sus hombros,
entonces sus hombros están también sobre su cabeza. Como la imagen en una película
holográfica, los objetos ya no disponen de ubicaciones precisas y las relaciones
espaciales dejan de tener significado.
Ullman cree que ciertos aspectos del pensamiento holográfico están todavía más
pronunciados en los amníaco depresivos. Mientras que el esquizofrénico solo tiene
bocanadas del orden holográfico, el maníaco está profundamente inmerso en él y se
identifica presuntamente con su potencial infinito. “No pueden mantenerse al tanto de
todos los pensamientos e ideas que le vienen de manera abrumadora”- afirma Ullman-.
Tiene que mentir, disimular y manipular (como muchas veces lo hacemos todos los
humanos sin conciencia) para acomodarse a su perspectiva expansiva. El resultado final
es mayormente el caos y la confusión, mezclados con estallidos ocasionales de
creatividad y éxito en la realidad consesual. El maníaco, por su parte, se deprime al
volver de sus vacaciones surrealistas y se enfrenta una vez más a sus peligros y a los
sucesos azarosos de la vida cotidiana.
Si es verdad que todos encontramos aspectos del orden implicado cuando
soñamos, ¿por qué esos encuentros no producen en nosotros los mismos efectos que
tienen los psicóticos? Una razón, dice Ullman, es que cando nos despertamos dejamos
atrás la lógica única y estimulante del sueño. El psicótico por su enfermedad, se ve
obligado a luchar con ella mientras que intenta simultáneamente funcionar en la realidad
cotidiana. Personalmente, opino que el psicótico, muchas veces está enfermo, como dice
Ullman, porque la realidad consensuada es tan limitada que necesita luchar contra la
expansión, que sería más auténtica que la consensuada.
Desde mi punto de vista, en muchos casos, se le llama enfermedad a un hecho
que vivencia un sujeto que no es compartido con lo que la mayoría comparte. Es parte
del juício humano, que crea una realidad basada en dualidades y establece patrones
comportamentales lineales para sustentar lo que está bien y lo que está mal. Así nos
controlamos mejor unos a otros y el que se escinde del control de vez en cuando, con
conciencia o si ella por desconocimiento de los que le rodean y falta de explicación de
lo que ocurre, se dispone a ser etiquetado como enfermo o disfuncional, cuando podría
perfectamente compaginar ambas realidades y todas las que se presenten manteniendo
un comportamiento adaptado igualmente.
Para poder explicar adecuadamente el concepto de holografía, me gustaría poder
exponer algunos ejemplos claros de la realidad cotidiana que secundan la teoría.
Podemos establecer varios paradigmas:
1. El mundo es una proyección de nosotros mismos.
Mejor dicho es una interpretación personal de nosotros mismos exportada en
otros. Y todavía más, proyectamos en el exterior nuestra propia percepción de nosotros
mismos. Por lo tanto, recibimos de la realidad, una imagen distorsionada de lo que
creemos que somos. Desde que nacemos, nuestra evolución se fundamenta en la
solidificación de la realidad tal y como la conoce el grupo. Por ende existirán tantas
realidades como seres humanos, pero soportadas por conciencias grupales, de región,
país, religión y sexo. El bien y el mal, tal y como lo conocemos varía en función del
lugar en el que estemos, por lo tanto, carecen de validez nuestras concepciones si nos
encontramos en una cultura distinta. Y ahí es donde comienza la relativización de la
verdad creída como real. En anteriores apartados, mencioné que la realidad que
consideramos real, será tan sólida y verdadera como queramos que sea. Si comenzamos
a relativizar la realidad, se pueden vivenciar tantas realidades como queramos imaginar.
Pero ninguna de ellas es real, la verdad no tiene nombre, sólo es y es percibida con el
corazón.
Sería similar el mito de la caverna de Platón. Platón describió en su mito de la
caverna una gruta cavernosa, en la cual se encuentran unos hombres prisioneros desde
nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas, de forma que únicamente
pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza.
Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden
de lejanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al
mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres cuyas sombras, gracias
a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
En esta alegoría, los encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que
las sombras de los objetos. Debido a la obnubilación de los sentidos y la ofuscación
mental se hallan condenados en tomar por verdaderas todas y cada una de las cosas
falsas.
En este mito, el ser humano se identifica como los prisioneros. Las sombras de
los hombres y de las cosas que se proyectan, son las apariencias, es decir, lo que
captamos a través de los sentidos y pensamos que es real (región sensible). Las cosas
naturales, el mundo que está fuera de la caverna y que los prisioneros no ven, son el
mundo de las ideas, en el cual, la máxima idea, la idea de Bien (o verdad), es el sol. Uno
de los prisioneros logra liberarse de sus ataduras y consigue salir de la caverna
conociendo así el mundo real. Es este prisionero ya liberado el que deberá guiar a los
demás hacia el mundo real, es el símbolo del filósofo.
Al hacer entrar de nuevo el prisionero al interior de la caverna para que dé la
buena noticia a aquella gente esclavizada y prisionera de la oscuridad, haciéndoles
partícipes del gran descubrimiento que acaba de hacer, a la vez que debe procurar
convencerles de que viven en un engaño, en la más abrumadora falsedad para los demás
prisioneros, enajenados desde la infancia, le toman por un loco y se ríen de él. Incluso,
afirma Sócrates, que si alguien intentase desatarlos y hacerlos subir por la empinada
ascensión hacia la entrada de la caverna, si pudiesen aprenderlo con sus propias manos
y matarlo, lo matarían; así son los prisioneros: ignorantes, incultos y violentos. Por lo
que podemos deducir que los prisioneros no serían participes de abandonar la caverna,
quedándose el interior sin saber realmente que hay fuera, sin conocer la verdad.
Por tanto, vemos lo que se nos ha enseñado a ver y más aun nos hemos apegado
a ello. Somos adictos a lo conocido y cuando por exceso de energía o huída hacia otras
realidades vemos otra parte, nos hacemos adictos a la otra parte, perdiendo la
consistencia de la realidad completamente por habernos apegado a la nueva.
Por otra parte, Candace Pert es uno de los científicos que descubrió las
endocrinas. Las endocrinas son narcóticos naturales que se encuentran en el cerebro y su
función es la de filtrar mecanismos. También se ocupan de seleccionar la información
que proviene de cada sentido (vista – oído – olfato – gusto – dolor y tacto) y de bloquear
parte de ella impidiendo que alcance los niveles superiores de la conciencia. Candace
Pert afirma: "Cada organismo ha evolucionado con el objeto de detectar la energía
electromagnética más adecuada para su supervivencia."
Todo organismo posee su propia ventana de realidad. Por tanto, todo ser
autorrealizado, será aquel que identifique su propia ventana y consiga experimentarlas
todas, sin concretar en ninguna, siempre siendo perfectible.
La neurocientífica llama la atención sobre los péptidos de las emociones y
propone que la mente se encuentra en todo el cuerpo. Señala que el cuerpo es
inseparable de la mente, los neuropéptidos y sus receptores están en el cuerpo y la
mente está en el cuerpo. Es una red con el sistema nervioso, hormonal, gastrointestinal e
inmune para comunicarse entre ellos vía péptidos o receptores específicos de los
péptidos (Pert 1997). Este punto es el de conciencia de cuerpo y ligazón con mente y
emociones del que habla Dispenza pero es necesario mencionar, que estas dos variables,
son las más básicas, aunque no menos importantes.
2. Nuestra propia proyección nos proyecta:
Es una forma de comprobar en qué frecuencia energética estamos en cada
momento. Todos los seres humanos tenemos las mismas, pero puede estar alguna en
mayor medida en el organismo. Sin conciencia se produce apego y para que eso no
ocurra y se pueda expandir el nivel de percepción es recomendable el verse reflejado en
el otro. Muchas veces la propia proyección nos indica cuál es el siguiente paso a seguir
para continuar creciendo. Pueden enseñarnos una parte de nosotros idéntica a nosotros
que no conocemos y es necesario integrar, o bien pueden enseñarnos una parte a la que
estamos apegados y que impide el flujo normal de la experiencia porque, y vuelvo a
términos anteriores, solidificamos una pequeña parte por contracción del observador. La
vida es una experiencia de apego.
Me gustaría explicar este punto, desarrollando el efecto Pigmalión y
estableciendo ejemplos en la vida cotidiana.
El efecto pigmalión, llamado así en honor a Pigmalión (Πυγμαλίων en griego
antiguo) -Rey legendario de Chipre y reputado escultor que se enamoró de una estatua
femenina de su creación-, es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de
un grupo respecto a alguien afectan su conducta a tal punto que se provoca en el grupo
la confirmación de dichas expectativas.
En todos los grupos sociales, la tradición cultural asigna normas de
comportamiento a las que se espera que se adapten sus miembros. Generalmente
implícitas, estas normas imponen códigos de conducta que no es fácil rehuir, por
ejemplo, el que una mujer deba tener gestos delicados o que si la familia de una persona
es adinerada, entonces esa persona debe vivir en una casa lujosa.
Lo que empieza como una imitación por parte de los hijos de lo que hacen sus
padres se convierte en su propio modo de ser. Esto quiere decir que las personas
adquieren un rol a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir
entonces, que somos lo que los demás esperan que seamos.
En la mitología griega, Pigmalión fue un rey de Chipre que se enamoró de una
estatua de la diosa Afrodita. La cultura romana (Ovidio, en su Metamorfosis) reelaboró
el mito: Pigmalión, un escultor, fabricó una estatua de marfil representando su ideal de
mujer y se enamoró de su propia creación. La diosa Venus –la equivalente latina de la
griega Afrodita- dio vida a la estatua atendiendo a las plegarias de Pigmalión. En la
tradición educativa, el mito –versión latina- de Pigmalión tiene una fuerte tradición.
Desde la obra teatral del mismo nombre de Bernard Shaw (1913) llevada a la pantalla
como My Fair Lady (1956) y en la que el profesor Higgins acaba enamorándose de su
creación (una chica del arrabal reconstruida, como alumna, en una dama), a la teoría
sobre el “efecto Pigmalión” en la escuela, con la que Rosenthal (1968) explica que el
maestro actúa convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica
individualizada que le lleva, constructiva o destructivamente, a confirmar esas
percepciones.
Ejemplos:
- Un jefe entra en la oficina donde están sus trabajadores y observa a uno de sus
subordinados, al que aprecia mucho. El jefe no se da cuenta pero entra con una
sonrisa de lado a lado y además habla con un tono amigable y le ofrece tareas
que fomentan el crecimiento intelectual. Hasta este momento el subordinado no
tenía ningún sentimiento (ni bueno ni malo) hacia su jefe, pero ante estos
estímulos es más sencillo que él comience a sentir amistad por su jefe. Sin darse
cuenta el jefe, el resultado de la relación entre él y su colaborador ha llegado a la
situación que tenía en mente el jefe pero que ha sido favorecida por acciones
propias que no ha observado pero que ha realizado realmente. - Por otro lado también existen efectos de Pigmalión con el mismo resultado (se consigue el fin que se tiene en mente) pero de tónica negativa. El jefe no aprecia
a un subordinado aunque no sepa cuál es la razón para ello. El subordinado no
tiene ningún tipo de opinión sobre su jefe. Cuando llega el jefe lo hace con cara
agria, tono imperativo y le asigna tareas que están muy por debajo de la
capacidad de su colaborador. El subordinado tiene más probabilidades de acabar
realizando sólo ese trabajo pues recibe estímulos que le dirigen hacia esa
situación. Al final el jefe dice "Sabía que no podía dar más" sin darse cuenta de
que muchos signos que recibe el colaborador son creados por el jefe de forma
velada incluso para él mismo. - Se forma una clase de colegio con alumnos iguales, sin diferencias intelectuales,
todos capaces de realizar la misma tarea con resultados similares (aprobar el
curso). A un profesor se le saca de clase, y se le dice qué alumnos tienen una
capacidad más elevada de la media, y un gran futuro. También se le dice que
ciertos alumnos tienen una capacidad más limitada que la media, y que no
llegarán muy lejos. Todo ello en realidad es mentira, pero al finalizar el curso se
observa que aquellos alumnos de los que se esperaba un alto rendimiento lo
tuvieron, y aquellos de los que se esperaba un bajo rendimiento tuvieron unas
calificaciones mediocres. Ha ocurrido el efecto Pigmalión. El profesor ha tratado
de forma diferente a los alumnos de los que esperaba un alto rendimiento,
preguntándoles más en clase, retándoles con desafios intelectuales. Los alumnos
que se consideraban más atrasados se les ignoraba y no eran estimulados
Estos son ejemplos simples de proyección en los límites de la sociedad actual.
Son muy utilizados en su versión positiva para el incremento de productividad en las
empresas y en las escuelas. Pero podemos avanzar más y darnos cuenta que cada
sociedad experimenta un tipo de proyección, cada nación y cada continente, así
como cada grupo social y cada individuo en soledad. Sería conveniente la
conciencia del todo, incluyendo el inconsciente colectivo de todo ser viviente, para
conocer la proyección, que al fin y al cabo, como infinitos que somos es nuestra, y
liberarla.
3. La conciencia nos permitirá proyectar lo que queramos.
El conocimiento de uno mismo implica el poder para el cambio. No se puede
cambiar lo que no sabemos que existe, por lo tanto conocer lo que nos mueve e impulsa
a la actuación, el pensamiento y la mente nos ayuda a ser autónomos y eliminar
patrones heredados de pensamiento, emoción y acción, para reconocerlos y utilizarlos
cuando queramos o modificarlos a otros patrones. Los patrones o los mecanismos de
defensa, si son conscientes, nos permiten desenvolvernos de una manera más creativa. Podemos ser lo que queramos ser. Así también la realidad proyectada será como
queramos que sea.
Lo más interesante sería hacer un recorrido de la mínima expresión a la totalidad
y viceversa. Podemos expandir la conciencia hacia el infinito, a la totalidad, o a la
inversa, por lo que en este caso, la expansión de conciencia sería despedazar la
experiencia hasta llegar al componente primario de la misma, que en esencia sería el
componente primario de todo, regresando a la totalidad.
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