1. A partir de 1968, los movimientos estudiantiles y juveniles cuestionaron las formas y los modelos de institucionalización de una sociedad que dejaba sin oportunidades a las nuevas generaciones. La acción estudiantil planteó un proyecto y prácticas sociales que interpelaron radicalmente al autoritarismo y a la falta de libertades democráticas. La respuesta gubernamental fue la masacre de Tlatelolco. Sin embargo, a pesar de su derrota, el movimiento estudiantil popular siguió despertando la imaginación creadora del conjunto de la sociedad pues fueron surgiendo, como por oleadas, por resonancia, movimientos y organizaciones sociales que irrumpieron como sujetos que empezaron a modificar prácticas sociales y políticas añejas: movimientos urbano populares, feministas, campesinos, indígenas, religiosos, homosexuales y lésbicos, sindicales, cooperativistas, de educación popular, cuyas prácticas sociales creativas e innovadoras promovieron, a lo largo de casi tres décadas, cambios en las relaciones entre gobernantes y gobernados. De estos nuevos actores surgió la demanda hacia las organizaciones de promoción social.
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