2.4 Características políticas de las empresas sociales

Sergio Martínez sostiene que la mayoría de las empresas sociales de base surgieron promovidas por un Estado postrevolucionario que junto con la consolidación de un partido político, también instituyó una relación corporativa y obligatoria con los obreros, campesinos, empresarios y otros actores de la sociedad mexicana.

Sin embargo, en años recientes muchas empresas sociales se han desprendido de dicho tutelaje o han surgido fuera de él, motivadas en algunos casos por la situación socioeconómica o apoyadas por instancias de la sociedad civil nacional e internacional.

Por su parte, las UEPC’s iniciadas por el Inmecafé empezaron a constituirse en nuevas figuras que sí eran sujeto de crédito comercial; incluso el propio Instituto fomentó, y a veces procedió él mismo a la transformación legal de las UEPC en Sociedades de Solidaridad Social (SSS) por ejemplo, lo cual fue el paso formal indispensable para que los cafeticultores organizados recibieran las instalaciones (beneficios) para procesar el café cuando aquel desapareció.

Odile Hoffman apunta que aunque este cambio en el status jurídico de los grupos de cafeticultores debía crear un acceso al crédito bancario al ser las SSS figuras jurídicas de pleno derecho, en la realidad esto no sucedió debido a que en esa coyuntura los precios internacionales pagados por el aromático eran bajos, además de que las nuevas organizaciones que pedían los créditos estaban formadas por grupos de minifundistas con terrenos de baja productividad, muchas veces ubicados en zonas marginales. Frente a esta situación, sólo Banrural otorgó créditos a los pequeños cafeticultores durante el primer año de transferencia de las instalaciones del Inmecafé (1990-1991).

Dentro de un contexto de desorganización histórica entre pequeños cafeticultores, de desaparición de la principal instancia gubernamental encargada de apoyar al sector cafetalero, y de crisis en los precios internacionales del café verde, es que se crea, dentro del Primer Congreso Nacional de Organizaciones Cafetaleras[1], la CNOC, que surge como una organización nacional independiente, y por ello separada de las instituciones del Estado, partidos políticos y grupos religiosos.

La CNOC es una red que agrupa a organizaciones regionales autónomas de pequeños productores de café que poseen en promedio dos hectáreas de terreno. Hasta octubre de 1997, participaban en la CNOC 75 mil pequeños productores de 125 organizaciones regionales de los Estados de Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz.[2] Cerca del 80% de los socios de la CNOC pertenecen a distintos pueblos indígenas: tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, huastecos, nahuas, totonacos, tlapanecos, mazatecos, zapotecos, mixtecos, chinantecos, triquis, entre otros.

Cerca de 30% de sus socios son productores orgánicos; 24 organizaciones de CNOC formaron Ecomex campesinos e indígenas ecológicos de México, con el objetivo de impulsar y promover el desarrollo de la Agricultura Orgánica en todas las fases productivas y ámbitos a fin de garantizar alta calidad en los productos y la preservación del medio ambiente, los recursos naturales y la biodiversidad. Los socios de CNOC participan en la Federación Internacional de Agricultura Orgánica (IFOAM). La CNOC también fomenta procesos de convergencia regionales, nacionales e internacionales: participa en la Unión de pequeños y medianos productores de café de Centroamérica, México y el Caribe (UPROCAFE) y en la Sociedad Cooperativa de Pequeños Productores (SCPP) donde participan productores de América Latina y África.[3]

Paralelamente a la formación de la Coordinadora, algunas de las estrategias generales desarrolladas en orden de importancia por las organizaciones durante la crisis del café después de 1989 fueron: a) la negociación de adeudos y búsqueda de apoyos, b) integración al beneficiado y comercialización del café, c) generación de marcas de café y/o producción de café orgánico y d) diversificación de la producción.[4] En este sentido, organizaciones como ISMAM en Chiapas, UCIRI en Oaxaca o la Cooperativa Tosepan Titataniske en Puebla, han tenido un éxito sostenido al ser repetidamente sujetos de crédito en distintas instancias públicas y privadas, además de haber tomado en sus manos todo el proceso de producción, procesamiento y comercialización de varios productos orgánicos y convencionales destinados al mercado nacional y extranjero.

[1] En la comunidad de Lachivizá, Oaxaca, en julio de 1989, y con el apoyo de 25 organizaciones locales o regionales provenientes de los cinco estados productores más importantes del país.

[2] La producción global de los grupos de CNOC es de 800 mil quintales al año, cultivado en 140 mil hectáreas con una exportación global de 120 mil quintales. La CNOC exporta su café a través de su empresa comercializadora: Promotora Comercial de Cafés Suaves Mexicanos S.A. de C.V. y tiene una oficina de enlace y servicios comerciales en Estados Unidos con una marca propia para la venta de café tostado y molido: Aztec Harvests.

[3] Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras; Qué es la CNOC?, en http://www.laneta.apc.org/cnoc/cnoc2.htm, octubre de 1997

[4] Vinicio H.Santoyo Cortes et al; op. cit.; págs. 112-113

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