Este documento explora a través del marco de movimientos sociales los puntos de la convergencia y digresión entre los actores del Movimiento del Comercio Justo, es decir, las Organizaciones de la Sociedad Civil de países del Norte interesadas en los mercados alternativos, y el proyecto campesino mexicano. La pregunta se centra en la manera como se llevan a cabo las relaciones de solidaridad entre los movimientos sociales del Norte y del Sur que son críticos del carácter excluyente del comercio dominante. En primer lugar se cuestiona si las formas de organización de ambas pueden ser conceptualizadas como movimientos sociales; en segundo lugar se hace un análisis crítico del grado del vinculación entre los movimientos del Norte y los del Sur que comparten las mismas demandas, y en tercer lugar se analizará el papel del uso de valores como estrategia y como fin en sí mismos, que enmarca el antagonismo entre actores opuestos.
El Comercio Justo en los Movimiento Sociales Transnacionales y los productores cafetaleros indígenas: el uso de valores solidarios en la búsqueda de la auto-gestión
Introducción a El Comercio Justo en los Movimiento Sociales Transnacionales y los productores cafetaleros indígenas
La preocupación de este trabajo se centra en los efectos locales de las decisiones formuladas por las élites transnacionales en el terreno de la economía política global. La importancia del mercado en el escenario social se encuentra sufriendo un notable incremento, y al mismo tiempo muchos ángulos de su configuración están dando lugar a una serie de contradicciones e inequidades en diversos ámbitos humanos. En este contexto, es de esperarse una gran variedad de respuestas sociales tanto a las decisiones tomadas en las altas cúpulas económicas como a los procesos desatados por estas. Por ejemplo, un grupo de instituciones internacionales no electas como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional se erigen en actores principales de la economía planetaria que entre otras funciones inducen a los países a la adopción de políticas de liberalización del mercado con el fin de sanear las finanzas internas.
Movimientos Transnacionales Solidarios y estrategias intangibles
Dentro de la teorización actual de los Movimientos Sociales Transnacionales, se podrían identificar dos esquemas principales: la Teoría de Movilización de Recursos (RMT) y en un menor grado la Teoría de los Nuevos Movimientos Sociales (TNM’s). Parecería que tanto una como otra parecen haber sido hechos para satisfacer tipos específicos de movilización social. La TNM’s, que procura reemplazar el análisis basado en cuestiones de clase, ha sido representada como centrada en agentes urbanos, en la producción de signos, significados y prácticas, en aspectos culturales de ámbitos como el ambientalismo, el pacifismo, los derechos de la mujer, los derechos de los gays, los derechos de las minorías, movimientos estudiantiles y juveniles; en pocas palabras en identidades múltiples y en el “¿por que?” (Escobar y Alvarez, 1992: 2; Alvarez, Dagnino y Escobar, 1998: 4, Edelman, 1999a: 17). La Teoría de Movilización de Recursos (TMR), a su vez, ha sido considerada como un paradigma orientado hacia las estrategias, y preocupada por el “¿cómo?”. En palabras de Edelman:
El papel de los valores en los movimientos sociales transnacionales
Una preocupación central de este trabajo, es el papel de los valores como objetivo a alcanzar y como factor clave de los movimientos para el desarrollo e implementación de sus estrategias. Los valores han sido un factor importante no solamente para los objetivos de los Movimientos Sociales Transnacionales, sino también dentro de su propio contexto doméstico. Esta sección trata sobre un aspecto de los valores rara vez atendido con profundidad desde la academia o desde la misma práctica de los activistas.
M.E. Keck y K. Sikkink, refiriéndose a la racionalidad o significado de las redes de activistas, resaltan que los académicos han sido lentos en reconocer “… la motivación por valores más que por preocupaciones materiales…” (1998: 2). Los autores encuentran que el papel de los valores es consistente con algunas discusiones dentro de la Teoría de los Nuevos Movimientos Sociales (1998: 31). Muchos investigadores asocian la noción de valores y solidaridad con los MST’s. Algunos de ellos consideran que las Organizaciones de MST’s sirven como vehículos para la difusión de valores, como una estrategia de su acción (Smith, Pagnucco y Chatfield, 1997: 72).
El papel de los Movimientos Sociales Transnacionales en la implementación de normas
Entre las múltiples definiciones de los movimientos sociales, se encuentran algunas que categorizan de diferentes formas los objetivos y metas que mueven al activismo. A continuación se presenta una breve revisión de algunas de estas diversas clasificaciones principalmente en movimientos sociales de tipo transnacional.
R. Cohen, usando del un modelo previo de Aberle y Wilson, sugiere cuatro clases de movimientos sociales a saber: transformativos, reformativos, redencionistas y alternativos (2000). Los transformativos se centran en el cambio estructural de manera violenta, como serían algunos grupos políticos radicales, o bien advierten de un inminente cambio de proporciones cataclísmicas, como los movimientos de origen religioso. Los movimientos de tipo reformativo se enfocan a un cambio parcial para intentar compensar las injusticias y desigualdades imperantes. Estos fomentan un cambio positivo removiendo tales lastres y creando un “…orden social más justo y una política más viable y eficaz” (Ã?bid). Generalmente este tipo de movimiento, aborda un solo problema como punto de partida en sus esfuerzos por reestructurar las políticas excluyentes. Por ejemplo el Jubileo 2000 (ver capítulo “El Movimiento por un Intercambio con Justicia”) se centró al principio en la reducción de la deuda externa de los países pobres.
El Comercio Justo visto como movimiento
Actualmente los valores neo-liberales, cuyo nacimiento muchos sitúan en Bretton Woods, se consolidan y comienzan a prevalecer en la economía política a nivel mundial, y por consiguiente, en las políticas elaboradas por gobiernos y agencias multilaterales. Un ejemplo claro es el comercio mundial. En la opinión pública se fortalece la idea de que la distancia creciente entre ricos y pobres tiene una relación directa con la liberalización de los mercados. Actualmente no hay reunión de la Organización Mundial del Comercio (WTO) sin un foro o manifestación paralelos de oposición organizada por grupos y redes de OSC’s, grupos políticos, coaliciones, organizaciones campesinas, intelectuales y un creciente número de individuos. Este movimiento caracterizado por su heterogeneidad da muestra de estar adoptando objetivos cada vez más amplios, de mejorar su organización, y adquirir mayor profesionalización (por ejemplo el Foro Social Mundial en Porto Alegre). Sus demandas, a pesar de ser desestimadas en muchos países por los medios de comunicación, están siendo tomadas con mayor seriedad por sectores de la población cada vez mas amplios.
Algunas consideraciones sobre la trayectoria del Mercado Comercial Justo
Como L. Waridel (2002: 93) precisa, no es fácil decir cuándo comenzó el Movimiento del Comercio Justo o precisar si este se sitúa exclusivamente en el “Norte”. Ninguna de las fuentes revisadas sobre el fenómeno del Fair Trade menciona tales iniciativas al interior de los países del Sur. A través de relativamente poco material publicado sobre la historia del Movimiento del Comercio Justo, se realizó un análisis de su emergencia, que parece haberse dado a través de un modelo eurocéntrico. Hay espacio para realizar mayor investigación y hacer reconsideraciones sobre el enfoque. La siguiente revisión examinará las filosofías e ideologías detrás del movimiento.
Los primeros datos disponibles sobre la existencia del intercambio alternativo lo ubican hacia el fin del siglo XIX, con el desarrollo del movimiento cooperativo en el Reino Unido e Italia. Su meta es y sigue siendo “…construir una economía cooperativa integrada, directamente de la producción a la venta al público” (IFAT, 2002).
Organizaciones de Etiquetado para el Comercio Justo Internacional (FLO International)
En 1997, las tres iniciativas TransFair de certificación, Max Havelaar, y la Fundación para el Comercio Justo, junto con organizaciones de etiquetado suecas y finlandesas, y sus propias organizaciones satélites a través de Europa, América, y Asia [1], se unieron para crear una organización sombrilla llamada Organizaciones de Etiquetado para el Comercio Justo Internacional [2] con el fin de estandardizar el proceso de certificación (Waridel, 2002:96). La iniciativa tiene su origen en Bonn, Alemania y Utrecht, los Países Bajos, así como en sus 17 miembros, conocidos como iniciativas nacionales. Certifican actualmente café, té, azúcar, miel, plátanos, jugo de naranja, mangos, arroz, y chocolate; y se encuentra en proceso la inclusión de té, frutas secas al sol, vino, plantas ornamentales, balones deportivos, frutas frescas, y jugos de fruta.
El objetivo general de FLO-Int es apoyar a productores desposeídos a alcanzar el desarrollo sustentable con el etiquetado de un producto comercial justo. La etiqueta permite al consumidor reconocer un producto comercial justo y por lo tanto, alienta el acceso del productor a los mercados internacionales en condiciones de equidad (Página Web FLO-Int). La certificación de FLO-Int aborda dos áreas esenciales:
Los valores simbólicos y el poder simbólico de los valores
Cualquier consumidor que haya leído un folleto publicitario sobre el Comercio Justo donde se explique el funcionamiento del sistema sabe que pagará un precio más elevado que el de los productos equivalentes convencionales como uno de los mecanismos del Comercio Justo para que los productores del Tercer Mundo realicen una mejor transacción. Este sobre-precio se justifica a través del conjunto de valores simbólicos, ecológicos y sociales, los cuales, el consumidor espera que cada agencia de etiquetado verifique como una manera de asegurar una certificación honesta. La organización de etiquetado continuamente supervisa tanto al importador como al productor, y las cooperativas tienen sus propias reglas establecidas de manera interna. En suma, los valores parecen estar en la base de la razón mueve y justifica todo el aparato.
Las luchas de los movimientos campesinos por la apropiación del proceso de producción
En esta sección no se repasará en profundidad el concepto de campesinado ni las categorizaciones asociadas a él, sino se desarrollará un conjunto de puntos de partida para enmarcar en términos amplios este acercamiento al carácter productivo del campesinado mexicano. Se tratará de demostrar, con algunos ejemplos, la manera en que el campesinado mexicano se ha organizado en movimientos tanto oficiales como independientes, en coaliciones o a través de esfuerzos aislados, por la apropiación del proceso productivo. Lo anterior incluye la lucha por condiciones equitativas y más justas en lo que concierne a la comercialización de sus productos. Según la diferenciación del campesinado a lo largo de América latina y de México mismo, es conveniente demostrar la manera en que los actores principales de la producción agrícola han sido definidos y conceptuados, para tener una mejor comprensión de su problemática social.
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